Cinthia Ariadna - Quiqui y yuki

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por Andros
Barcelona

Apartamento de la escort9
Duración69 minutos
Precio150
PechoTuneado
FumadoraNo lo sé
BesosBesa con lengua
FrancésSin hasta el final
GriegoNo lo sé

Esta afición me hace aprender un montón de cosas. Iba yo dispuesto al goce del quiqui y acabé disfrutando del yuki. Eso es lo que se llama “aprender deleitando”.

 

Y no, no vayan a pensar que eso del “yuki” es un bollito con chocolate por dentro, no. El caso es que no sé cómo lo hizo pero me fundí, literalmente me fundí.

 

Pero antes de fundirme hice lo que pude para que la bomba no me volviera a explotar en las manos. Demasiado difícil: esta Cinthia me sorprende cada vez más.

  

Aquí estamos

Llamo a Cinthia y hablamos, hablamos… Nos entendemos bien y es un placer conversar con ella. Ya casi nos despedimos y así, casi de refilón, le pido pasar a verla, porque no me la saco de la cabeza.

 

Y con ilusión me dice que le encantaría verme. “¿De verdad que me quieres ver?”- me lanza. “Ay, nena, si yo te contara…”.

 

Un rato antes de la hora me avisa que necesitará 15 minutitos para arreglarse y, justo 14’59” después la llamo y, en efecto, está lista. Es que tiene una atención exquisita, lo cual es una calidad rara a este nivel.

 

Me da dos besitos, me sienta, me pregunta con interés por mi vida, me va desvistiendo y me lleva a la ducha, no sin antes darme un cálido abrazo que me sacude hasta las entrañas.

 

Todo está en su lugar: el gel para todo el cuerpo, el jabón para “cositas”, el colutorio para acercarme a ella limpio de cuerpo y alma.

 

Hay feeling

 

-Ven para acá, precioso.

 

Y allá fue ello: el temblor en el cuerpo, el ansia de abrazarse y encontrarse, su pecho que se ofrece a mí, sus manos que revolotean y me buscan.

 

¡Ay bendito! Recordaba la forma en que su culito cabe en el hueco de mi mano, pero la perfección de su sexo me atrae como un imán.

 

Ella sabe hacer las caricias y provocarme, pero también recibir el beso y estremecerse. Se deja hacer, me guía, me lleva a su placer y yo lo encuentro. Ella gime y tiembla hasta que llega a una paz absoluta.

 

Abrazado a ella le doy su tiempo. Como en una partitura hay que marcar las notas y dejar sonar los silencios.

 

Ahora ella me acaricia, sabe que sus labios me encienden, pruebo su boca, disfruto cada instante hasta que no puedo más y me derramo sin medida, dándole las gracias por tanto placer.

 

Más y más

 

-Ahora sí- me dice

 

Bebemos, comemos… Bueno, en realidad come ella y es un placer verla degustar.

 

Pasa poco tiempo antes de que me ataque de nuevo. Siento que se excita y su propia excitación llama a la mía. Rodamos juntos. Entro en su interior y se inicia la cabalgata sensual. Nos movemos lentamente, con cuidado de despertar el placer poco a poco.

 

Nos dejamos sentir el uno al otro. Placer egoísta que se transforma en placer compartido y que me lleva a un orgasmo sentido, que arranca de muy lejos para dejarme tendido en aquella cama que podría ser playa de arena fina. Yo ya ni sé dónde estoy.

 

¿Aún más?

 

Cinthia me propone un masaje y estoy rebelde hoy. La hago ponerse de espaldas y acaricio su dorso con la punta de las uñas, casi sin tocarla, obteniendo un escalofrío de todo su cuerpo.

 

Intento combatir su frío con un cálido beso que se deposita en su nuca, el pliegue de sus brazos, el envés de sus rodillas.

 

Pero no consigo calentarla porque sigue temblando. ¿O bien sí? Sí, sí, diría que su culito se retuerce y se levanta para ofrecerme su sexo, que degusto con fruición, mientras ella me dice que soy muy malo, muy malo.

 

-Ahola el otlo lado, señolita- dice el masajista chino en el que me he tlansfolmado.

 

Pero no, no se deja hacer porque se abalanza sobre mí y se apodera de mi sexo que va diciendo que sí, que sí (o bien que no, que no). Bien protegido para la batalla, vuelvo a reunirme en las misiones y noto su sexo estrecho y cálido que me da vida.

 

Con fuerza me abraza y me pide más. Es lucha noble, porque sabemos que saldremos los dos derrotados, pero se trata de disfrutar la batalla. El ritmo se acelera, pierdo la noción del espacio y el tiempo. Me concentro en el placer fugitivo, que tengo que saber buscar y cuidar. Ahora nos debatimos. El placer está cerca. Lo tocamos con la punta de los dedos hasta que ya no hay luz sino un resplandor cegador.

 

Abrazados nos encontramos de nuevo, tranquilos y gozosos.

 

-Mi niña, tú si que eres mala, mala conmigo- le digo medio en broma.

 

Y ella se ríe, se ríe. ¡Ay, cómo me gusta cuando lo pasamos bien!

 

No va más

 

-Bueeeno, me dice, y ahora un poquito de yuki.

-¿Un poquito de qué?

-Pues un masaje con final felicísimo (pero no forzosamente sensual, ¿eh?).

 

Y ¿qué le vamos a hacer? No sé decir que no y me tumbo tranquilamente boca abajo, sintiendo las manos de Cinthia que se van posando sobre partes de mi cuerpo.

 

Poco a poco voy sintiendo una calma bienvenida (lo prometo, ¿eh? que conste que yo a veces soy un tío reposado).

 

Las manos de Cinthia van sintiendo dónde posarse y su contacto es bienvenido. Ella prosigue en silencio concentrándose en aquellos puntos que deben destensarse, mientras yo voy sintiendo algo así como una corriente que pasa de sus manos a mi cuerpo.

 

Intensifica después la presión y el contacto de sus manos. Algún chasquido de mi espalda lo agradece y cuando ella cesa, le sonrío agradecido.

 

Hablamos de masaje yuki y de katsugen, que ella practica desde hace tiempo. Intento comprender, ella me lo explica con palabras para novicio.

 

Me doy cuenta de que tendré que profundizar, ya que no es un tema banal.

 

Si interesa se puede encontrar algo de información sobre yuki y sobre katsugen por aquí:

 

[spoiler]

Yuki es “comunicación de energía”. A través de las manos desbloqueamos las zonas de tensión acumulada, llevando energía allí donde hace falta. Cualquiera puede empezar a practicarlo sin preparación previa, aunque las manos tienen que sensibilizarse para poder sentir la energía.

Puedes hacerte Yuki a ti mismo o a otras personas.
Para practicar pondremos la mente en blanco, sin ninguna intención, solamente observando y respirando a través de nuestras manos… y ellas sentirán lo que ocurre y se posarán donde se necesite una afluencia de ki o donde haya un bloqueo energético.

http://www.auraioga.cat/menu/katsugen_esp.html

 

 

http://sobreseitai.blogspot.com/

 

 [/spoiler]

 

Game over

Toca arriar velas. Paso rápido a la ducha, me visto con su ayuda, se aprieta contra mí, antes de abrir la puerta. Mira fuera, hay alguien, esperamos, me da otro abrazo

 

-Niñaaaa, que no soy de piedra.

 

Parece que ahora no hay nadie, abre la puerta y antes de salir se me lanza encima y me da otro abrazo.

 

-Niña, ¡qué mala eres!

-Y tú también, nene.

 

Bajo de su piso y no siento las piernas, no siento las piernas, hasta que veo que mi coche sigue ahí. ¿Y saben qué? Que no me habría sorprendido nada que los paseantes apresurados detuvieran su paso y me hicieran la ola.

 

¿Alguien tiene duda de que esta niña es una bomba?

 

Uno no se lo imagina, porque es menudita y delicada, pero poquitas conozco tan ardientes como ella. Cada vez más: cada vez mejor.

 

Es una amante excepcional, que te hace sentir el centro del mundo. Y no exagero nada.