Una noche con la gran Carol Diamante

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por KKK
Barcelona

Dirección Cliente
Duración960 minutos
Precio1500
PechoNo lo sé
FumadoraNo
BesosBesa con lengua
FrancésSin hasta el final
GriegoNo lo sé

Llegó el día tan esperado.

Eran las 5 de la tarde, como en los toros, pero yo no esperaba ninguna amenazadora res, sinó a la bella Carol Diamante. Mis ojos, como los de un camaleón, giraban en todas direcciones, para ver si vislumbraba la llegada de la ninfa.

Por fin, después de recibir un tranquilizador mensaje en mi móbil donde decía que ya llegaba, apareció.

Los besitos de rigor, un pequeño regalito para ella, y nos vamos a una terraza para discutir la jugada. El hecho es que el tiempo era asqueroso y el plan era ir a un apartamento que tengo en la costa, pero visto que no nos podríamos bañar... a ver qué haríamos. Decidimos que ella iría a buscar su coche (algo desvencijado pero de los que llegan a todos los sitios) y nos dirgiríamos a la población de V... para gozar de la tranquilidad que en Barcelona uno siempre echa a faltar.

Bien, me espero a la puerta del garage donde tiene el automóbil (ya son las 6) y al cabo de unos pocos minutos aparecen ella y el coche.

Me incorporo al asiento del copiloto y me dice "me he puesto cómoda". Descubro que se ha quitado toda su ropa interior. Conducirà todo el rato con unas faldas tejanas cortas y sin braguitas... qué morbo. Pero bueno, no hay que molestarla mucho que tiene que guiar el automóbil con suma atención para no perderse.

Llegamos a nuestro destino no sin pasar alguna pequeña peripecia (un gato que se nos cruzó en la calle, una pèrdida de ruta que tuvimos que corregir con el TomTom...). Le cojo su pequeña maleta y yo mi mochilita y ya nos vamos al apartamento, que da sobre el mar.

Una vez allí ella se transforma en mi novia ardiente. Me abraza, me besuquea cerrando sus preciosos ojitos negros... Le indico que me haga un pequeño lap dance y ella baila mientras se despoja de sus falditas tejans y su blusita hasta que su portentoso cuerpecito de teen de 19 años aparece ante mi, y ante mi polla erecta bajo los efectos del tranquilizador Cialis.

Decidimos que pasaremos la noche en una habitación con cama de matrimonio con ventana sobre el mar, donde el ruido constante de las olas ejerce una influencia de lo más relajante. Aunque esa noche hacía viento, fresco y el agua estaba algo enfurismada.

Nos duchamos y nos tumbamos en el lecho. Allí empezón con sus artes amatorias que todos sus fans ya sabemos. Yo me dejé llevar por mis instintos y el hecho de saber que teníamos todo el tiempo del mundo me relajó... La acaricié con extrema suavidad, por delante, por detrás, le lamí todo su cuerpo, le comí su vulva, pequeña, preciosa, limpita... con gran placer.

Mientras, ella profería pequeños gemidos de placer. No obstante, por mi parte, decidí esperar mi primera corrida hasta la noche.

Estuvimos así, más o menos una hora o dos, hasta que llegó la hora de cenar. Decidimos salir del apartamento para dirigirnos a un restaurante de pescado en el paseo marítimo. Me abrazó como una novia (es la primera escort que me lo hace en la calle) y fuimos cogiditos hasta el local. El tiempo era de perros (frío y ventoso) y poca gente se veía en la calle.

Estuvimos cenando y charlando animosamente de nuestras cosas. Ella tomó paella y sopa de pescado; yo opté por calamarcitos a la plancha y fideuà. Costo lo suyo (no era un restaurante de los baratillos), pero valía la pena ese gustazo.

Cuando volvimos al apartamento, que estaba a unos 200 metros del local donde cenamos, me obsequió con un francés de campeonato, de los que solo ella sabe hacer. Yo de pie, ella agachada, comiéndome ávidamente mi miembro mientras yo ya veía el cielo.

Nos fuimos a la cama y reiniciamos nuestras artes amatorias. Siguió con otro francés (es su especialidad) que culminó en una gran corrida, la primera de la noche.

Nos relajamos un poco, abrazaditos los dos, hasta que al cabo de un cierto tiempo (quizás una hora) ella me ofreció otra espléndida felación que acabó con un gran chorro de semen (gracias a los efectos del Cialis, como he dicho).

Posteriormente, y esta fue quizás la única nota negativa de esta experiencia, ella cogió un constipado que la hizo toser casi toda la noche. Además, un mosquito nos incordiaba constantemente. Pero bueno, no fue culpa suya sinó del maldito tiempo atmosférico que me hizo suspender otras "actividades", por así decirlo, que tenía pensado hacer con ella, como bañarnos en la playa desnudos por la noche, etc.

Cuendo llegó el amanecer (debían ser las 7 y media), tuve mi tercer y último orgasmo con ella. Ella se puso a chupármela, pero yo le indiqué que se tumbara boca abajo. La masajée con una crema que ella había traído y restregué mi miembro entre sus nalgas (una de mis especialidades) hasta que me corrí, también de manera abundante.

Finalmente, nos vestimos, nos dirigimos al coche, y otra vez a Barcelona. Durante el viaje estuvimos hablando de escorts, foreros...

Ya en Sarrià me despedí de ella.

Fue sensacional.