Diana Mimosa - Carioca con acento de Lleida!

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1 10/2015
Kaplans
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por Kaplans
Barcelona

Apartamento de la escort7
Duración75 minutos
Precio100
PechoNatural
FumadoraNo
BesosBesa con lengua
FrancésSin
Griego

Diana Mimosa es una chica de 29 años, nacida en Brasil pero lleva 15 años aquí. Habla un sensual catalán mezclando los acentos brasileño y lleidetà. Sus fotos son reales, recientes y fieles a su aspecto actual.
Tiene un rostro con facciones marcadas pero que no le quitan atractivo, su aspecto es de mujer europea, con la piel bastante blanca, ojos de un bonito color verde claro con una mirada encantadora, labios finos y una voluminosa cabellera de un color rubio ceniza, aunque sospecho que no es su color natural. Es guapa de cara, especialmente cuando sonríe. Está bastante buena, tiene un cuerpo sin demasiadas curvas, de piel blanca, con un tono físico importante ya que es aficionada al deporte y se nota. Sus glúteos y piernas están duros. Su pecho es mediano y claramente natural, sin estar caídos ni mucho menos, pero blandos al tacto. Tiene un vientre plano, que no fibrado. Ausencia de tatoos, higiene y depilación impecable.
Sobre su Carácter, Diana tiene un punto de timidez que desaparece cuando pierde la ropa, al principio me pareció algo fría pero con el rato cogimos confianza sin querer. Tiene una voz dulce y muy suave que acompaña bien su manera de ser, es tranquila y pausada, reflexiva cuando habla y con un nivel cultural considerable. Es muy agradable compartir un rato de charla con ella. En faena me ha parecido una mujer honrada y atenta.
Me recibió en su apartamento privado en la esquina de Aragó con Rocafort, con unos shorts tejanos, una especie de blusa negra y taconazos de vértigo. Llevaba una ropa interior muy sensual que realzaba su figura.
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Quedé por MP y me sedujo con sus respuestas, o las de su CM, nunca se sabe. Al llegar al piso me hizo esperar un rato en la calle, se había retrasado por un contratiempo y tenía que arreglarse. Mujeres… Ya en su habitación me dio un pico y me envió a la ducha sin muchas ceremonias, comenzamos algo fríos y empezaba a temer que me despacharían rápido. Pero no, a partir de aquí todo fue a mejor.
De vuelta, me pidió que me tumbara para darme un masaje y, aunque eso no es lo mío, me pareció buena idea porque no veía por donde cogerla para romper el hielo. El masaje fue de menos a más, relajante al inicio por piernas y espalda, para acabar paseando sus tetas por mi espalda mientras me empezaba a lamer cuello y oreja. Me pidió que me diera la vuelta y allí acabó su numerito.
Cogí las riendas para hacer lo que me gusta. La tumbé, la besé y acaricié, empecé a masturbarla con mi mano y acabé bajando para ver que me encontraba. Me gustó su reacción a mis esfuerzos, se dejó llevar y disfrutamos del sexo oral que torpemente intentaba regalarle. Después tomó ella el mando, primero con la mano y después con la boca. Su francés, sin ser sublime es bastante bueno. Al poco, sin darme cuenta, ya estábamos follando con ella encima mío en un cowgirl invertido mientras me buscaba la puerta trasera con el dedo, qué brazo más largo tiene Diana. Se mueve muy bien en esta postura, pero pensé que lo cortés no quita lo valiente, así que le pedí visitar Grecia tras un rato de trote.
Se levantó con alegría y me pidió que la cogiera de pie y desde atrás mientras ella se apoyaba en la pared. Es una postura realmente erótica, deberían probarla. Y allí me tenéis, empotrándola contra la pared como si estuviéramos en una porno de los 80. Ella arqueaba cada vez más su espalda y yo ya no alcanzaba su clítoris con mi mano. Así que, me agarré fuerte a sus caderas hasta que me perdí sin remedio por culpa de su fenomenal culo y sus jadeos constantes. A ella le gusta y disfruta realmente con el sexo anal.
Descansamos un rato y charlamos abrazados, su voz y sus ojos lo embrujan un poco a uno. Nos enrollamos sin pensar en el tiempo hasta que Diana insistió en masajearme otra vez. Yo pensaba que para despedirme tal vez, pero al rato me preguntó si yo era de plato único o de repetir. Que me tengan que preguntar estas cosas a mi edad…
Volvimos al lio con más sexo oral, digital y penetración vaginal en varias posturitas. Como los dos estamos en forma, o por lo menos ella sí, logramos un largo y atlético polvo de despedida, me costó lo mío alcanzar el orgasmo, pero ella en ningún momento se sintió incomoda y estuvo excitada hasta el último suspiro. Tras caer rendidos, ahora sí, fui yo quien preguntó por el camino de la ducha.
 
En resumen, Diana me ha parecido una mujer de contrastes, tranquila y relajada mientras charlas pero implicada y apasionada en el sexo. No tiene la veteranía para hacer que la cita fluya con la magia de los enamorados y a veces parecía seguir un guión. Pero lo compensa con la ilusión de las que empiezan y las ganas de disfrutar del sexo con su acompañante. Me parece una excelente opción por su belleza, trato, servicios que ofrece e implicación, todo ello a un precio razonable.