Gina Grau… más pibonazo que la primera vez!!!

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por Manhattan
Barcelona

Apartamento de la escort9
Duración60 minutos
Precio150
PechoNatural
FumadoraNo lo sé
BesosBesa con lengua
FrancésSin
GriegoNo

Hay que ver lo poco que le cuesta a una guapísima señorita, hacerse aún más guapa y deseable por el hecho de haber aligerado levemente su peso (en sus nuevas fotos se nota algo) y por haber expuesto su cuerpo a ese sol de los últimos días, convirtiéndose así en un pibonazo de belleza extrema, casi más caribeño que catalán, pero pibonazo a fin de cuentas.

Y así es como la he percibido cuando esta tarde, por segunda vez, he tenido el privilegio de gozar de su excitante compañía en una lujuriosa hora de sexo. Lo cuento…

Valoración de la Cara: Más guapa que la primera vez que la vi. Preciosa. No sé si por el nuevo look en su pelo color castaño oscuro que ataviado con mini trenzitas, recogido hacia atrás y rematado en cola de caballo le daba un aire más juvenil y alegre a sus facciones ya de por sí de gran belleza. Preciosos ojos pardos con tintes verdosos, brillantes y resplandecientes gracias al bronceado natural de su piel. Nariz muy bonita y una boca generosa de labios muy apetecibles que emplea para darte morreos de película junto a una lengua muy juguetona con la que hace maravillas.

Valoración del Cuerpo: Cuerpazo tremendo… ya lo era, hace apenas tres meses atrás, cuando la vi por primera vez, pero curiosamente, a mí con lo que me gusta que haya de todo y que no falte de nada, esa ligera rebaja de peso, apenas 2 o 3 kilos, le han aportado un aspecto mucho más deseable, todo y que antes también lo era. Es posible que, lo más probable, también hayan influido mis ganas de volver a verla, y quizás ese color bronceado de su piel con el que me ha dejado boquiabierto en cuando la he visto. Más alta de lo que parece, cercana a los 170 cm y de estructura delgada a pesar de sus atributos, en especial por sus pechos naturales y abundantes y por su divino culo de formas que a mí ya me cautivó la primera vez que lo tuve entre mis manos. Estrecha cintura y caderas muy proporcionadas a unas piernas adecuadas largas y bonitas. Bombonazo a punto de caramelo.

Valoración del Carácter: Encantadora, simpática, muy pícara y con una gran implicación. Muy cercana y amable. Ni qué decir que me sentido como pez en el agua.

Vestimenta: “Uniforme” de la casa con batín de seda rojo y debajo conjunto de lencería también de color rojo. Zapatos negros con hebilla de tacón alto. Una maravilla y dispuesta para mí… Qué bendición saber a lo que vas y ver lo que te espera…

Relato del encuentro:

De mi primera cita con Gina, hace aproximadamente tres meses, me llevé una muy buena impresión gracias a una relación cercana y de muy buen rollo que concluyó con un tremendo polvazo y, consecuentemente, con ganas locas de volver a verla muy pronto.

Pero los días pasan más rápido de lo que me gustaría y por uno y otros detalles la deseada cita se ha producido con algo de retraso según lo previsto.

Pero al final llegó el momento de hacer realidad mi deseo y esta mañana a las 11.30 h. de este 25 de junio, la he llamado obteniendo una respuesta inmediata en la que hemos acordado una cita para esa misma tarde.

Y a la hora prevista he llegado a ese apartamento al que ya voy casi como un autómata y que conozco casi tanto como mi propia casa.

Cuando me ha abierto la puerta y ver lo cambiada que estaba, me ha dado un subidón. Tremendamente hermosa. Guapísima. Algo más delgada y muy, muy morena. Tal cual se tratara de una caribeña.

El batín de seda rojo que lucía se ha abierto de par en par para dejarme ver el pedazo de cuerpo que lucía ataviado por un conjunto de braguitas y sujetadores rojo fuego que ha hecho que todo empezara a hervir…

La excitación ha sido instantánea y de verdad que a partir de ahí todo ha ido bastante rápido.

Hemos pasado a la suite principal en el piso superior y de ahí a la ducha con billete de ida y vuelta que ha servido para refrescar el ambiente (el mío) que empezaba a calentar más de la cuenta.

Y por supuesto, a la que hemos entrado en acción la temperatura ha vuelto al punto de origen y ha seguido subiendo conforme los juegos eróticos han empezado con los pertinentes toqueteos, besos, morreadas con lengua y un primer francés que ya ha puesto la guinda para alcanzar la máxima temperatura.

Qué gustazo poder disfrutar de semejante preciosidad y notar que parece que ella también sigue el juego y se suelta con naturalidad para que la fiesta se reparta por barrios y en dos direcciones.

Y así con el buen rollo en el ambiente he paseado mi lengua por su espalda hasta meterla entre sus glúteos y luego en su cerito para después de ello, cambiar a posición boca arriba y seguir entre sus divinos muslos con un sexo abierto y deseoso de que jugaran con él con mi protocolo particular en este apasionante menester hasta obtener los resultados deseados.

Después de ello, relax, risitas cómplices, halagos al trabajo bien hecho y de nuevo al lío con nuevos intercambios. Más besos, toqueteos, chupadas, un 69 intenso acorde a la situación y tras unos minutos en esta fase, látex, cubrimiento del amigo e inicio de la última fase con una intro en cow que practicamos de manera muy sensual… tanto que lo que tenía que ser la típica “triada”, es decir, cow, a4 y final en misionero… se convirtió en principio y final.

Fue una sensación no habitual pero muy excitante notar la estrechez de su vagina que unido a la facilidad con la que el amigo se deslizaba en ella, provocaron unos sensuales jadeos y suspiros por su boca cercana y besando mi cuello que junto a los movimientos acompasados de ambos me llevaron a una excitación extra que no suelo sentir en esta posición y que me hizo plantear la posibilidad de acabar así.

Por si algo faltaba, en plena faena nos cruzamos unos nuevos morreos con lengua con lo que ya no me lo pensé y me solté diciéndole que me iba a correr al tiempo que ella subía los decibelios de sus jadeos poniéndome aún más burro de lo que ya estaba y soltándome sin remisión y con gran placer en una corrida celestial.

Gina se quedó a las puertas de llegar e “irse” conmigo pero ya sabemos que en el acto, los orgasmos femeninos son más improbables y en este caso no iba a ser distinto. Por suerte en los cunis la cosa fue muy distinta y por esa razón la satisfacción se dibujaba en los rostros de ambos.

Satisfacción que siguió cuando en los minutos restantes, bastantes más que en nuestra primera cita, habláramos y acordáramos que habrían nuevas citas y con más asiduidad.

Por mi parte encantadísimo… ya que es un privilegio que Gina pase a formar parte de este grupo de señoritas que conforman la amante más maravillosa que uno pueda tener y desear…

Qué suerte la mía…