Irene… “quien no se arriesga no se equivoca…” y ese, no es mi caso!

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1 08/2014
Manhattan
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por Manhattan
Barcelona

Apartamento de la escort9
Duración60 minutos
Precio180
PechoNatural
FumadoraNo lo sé
BesosNo besa
FrancésCon
GriegoNo

Esta experiencia tuvo lugar a primeros del pasado mes de agosto. No tenía intención de publicarla ya que la chica al parecer no iba a seguir en la agencia pero ayer vi su anuncio en Girlsbcn y pensé que quizás sería interesante publicarla todo y que para nada quiero ni pretendo con esta narración perjudicarla, todo lo contrario. Simplemente quiero constatar lo que pasó y que lo veo más como anécdota que como crítica, puesto que lo sucedido no creo que sea nada habitual, ni con la chica en cuestión ni con ninguna otra. Lo cuento….

Nombre “artístico”: Irene
Nacionalidad: De procedencia marroquí pero lleva muchos años en Barcelona.
Edad: Anuncia 18. Es posible tenga uno o dos más, que por supuesto no importa en absoluto.
Fotos falsas o retocadas?: Reales

Valoración de la cara: Preciosa, guapísima…. Media melena castaño oscuro de pelo sedoso y bien cuidado. De rasgos redondeados con expresión de niña que no ha roto nunca un plato. Ojos oscuros, grandes muy vivos y alegres, nariz pequeña y boca con sensuales labios que me quedé con las ganas de besar.

Valoración de cuerpo: Figura perfecta teen 100%, elegante sobre 165 cm con formas de mujer total. Piel fina y suave al tacto. Pechos preciosos, naturales y en su justa medida conforme a su cuerpo. Cintura de avispa, vientre plano sin un ápice de grasa y caderas y culo para gozar. Piernas esbeltas y bien formadas que la convierten en una muñeca para comérsela.

Valoración de carácter: Dulce, simpática, alegre y amable. Es inteligente y parece sabe lo que quiere. Pero en este oficio quizás le falte algo más de preparación ya que su relación conmigo todo y sus ganas de que me sintiera bien, fue todo un poema.

Vestimenta: De calle con camiseta de tirantes y pantalón tipo leggings de estampado nada estridente que le daba un aire aún más juvenil a toda ella. Debajo conjunto de ropa interior de color blanco. No recuerdo si calzaba manoletinas, deportivas u otro tipo de zapato.

Relato del encuentro:

No acabo de aprender con el tema de los besos. Hay que preguntar las veces que haga falta sobre los besos de las chicas. Y si en este caso, la agencia te dice que sí, no está de más que cuando te encuentras con la chica le preguntes a ella también y si te dice que no, pues te largas.

No lo hice así y así salió. El problema es que el tema de los besos fue lo menos importante… lo cuento.

El primer “debe” habría que atribuirlo directamente a la agencia, pues al concertar la cita pregunté si Irene era generosa en el tema de besos en la boca y me dijeron que sí. Luego resultó ser que no, y eso sinceramente sí que me molesta ya que no coincibo una relación sin morreadas.

Llegué puntual al apartamento, a la hora prevista. Subí, se abrió la puerta y detrás de ella apareció una preciosidad que con una carita entre asustada y vergonzosa me sonreía con timidez.

Al rato me confesó que mientras esperaba mi llegada, sin saber quién le iba a entrar en el apartamento empezó a ponerse nerviosa y a punto estuvo de llamar a la persona que la había acompañado, que al parecer esperaba en la calle a que acabara el trabajo, para salir corriendo.

Al verme dijo que se tranquilizó pues me veía buena gente y con ello se quedó más tranquila.
 
Me ofreció algo de beber, le pedí un botellín de agua y nos sentamos cual amigos en el sofá del salón y entablamos conversación por espacio de casi 15 minutos.

Si al verme entrar ya se medio tranquilizó, después de la charla ya éramos amigos de toda la vida. Así que sin más preámbulos arreglamos temas administrativos y pasamos a la habitación donde acomodamos nuestras ropas.

Feliz por lo que acababa de conocer y por lo que venía, pasé directo a la ducha y al salir era el turno de ella, y aquí es cuando me llevé la primera sorpresa desagradable.

Aquí con nuestros cuerpos ya desnudos decidí que ya era hora de entrar en calor y me acerqué a Irene para besarla y es cuando giró su cara ofreciéndome sus mejillas mientras sus labios iban de un lado a otro sin querer saber nada de los míos.

Ante la decepción le pregunté y me dijo que eso era tabú, que los labios no se los daba a nadie.

Se me vino todo abajo, y pensé en que la agencia me había dicho que sí que los daba, y pensé, por qué no había intentado besarla antes de abonar el servicio y antes de ducharme?. De haberlo hecho me hubiera ido con seguridad.

Pero “desperté” tarde y ahora, después de haber pagado, de heberme duchado, de, todo hay que decirlo, ver el cuerpo que tenía frente a mí, pensé que mejor era obviar el tema de besos y pensar en disfrutar el rato que restaba de nuestra cita comiéndome a la preciosidad que tenía allí esperando.

Así lo hice, me abracé a ella, la toqué por todas partes, y a pesar del desencanto, el amigo estaba firme y puesto y lo metí entre sus piernas por delante y dándole la vuelta por detrás mientras amasaba sus preciosos pechos y me rozaba en su divino culo.

Nos metimos a continuación sobre la cama y empecé a comerme a aquel bombón mordiendo con cariño y besando con pasión todo su cuerpo a excepción de sus labios.

Sí que pude besar, lamer, acariciar y medio morder sus otros labios, frescos, bonitos, mojaditos y que muy pronto llegaron a excitarse en un orgasmo jadeado con vehemencia por aquel angelito y que me puso tan burro como si hubiera estado dentro de ella.

Seguimos con un 69 en el que repasé todos sus agujeros y me puse aún más cardíaco. La verdad es que estaba muy excitado y el amigo más duro y grande que nunca.

Entonces ella empezó a acariciarlo y tras colocarme el preservativo comenzó a hacerme un francés muy sensual pero con goma. Por supuesto que lo prefiero sin, pero no me importa demasiado si me lo hacen “con”.

Y en este caso decir que es curioso que a veces te la chupan “sin” y te costaría llegar hasta el final, y con Irene, con preservativo incluido me hubiera ido en un plis plas. Así que por miedo a “irme” antes de tiempo le dije que parara ya que deseaba pasar a la “intro”.

Y aquí es cuando empezó el verdadero “Vía crucis” de esta cita.

No sé si al medir con su boca el tamaño del amigo o simplemente al tenerlo entre sus manos, Irene empezó a dudar de si aquello era diferente a lo conocido en anteriores citas y empezó a decir que fuera con cuidado porque no sabía si entraría con facilidad.

No quiero, por lo que estoy comentando, hacer apología de que mi amigo sea más grande o más pequeño, jamás en mis anteriores expes he dicho nada sobre ello aunque en casi el 100% de mis citas he oido comentarios respecto al tamaño generoso del amigo. Pero lo que iba a venir no fue un elogio, todo lo contrario…

Estábamos en posición cow y con cuidado el amigo empezó a entrar en su estrecha vagina y no llegó ni a la mitad cuando ella saltó para sacarse aquello de su interior alegando que le dolía horrores… lo intentamos de nuevo y más de lo mismo. Le dije que se pusiera lubrificante y cuál fue mi sorpresa y decepción al oír que no tenía.

Por supuesto que la posición a4 la obviamos pero la puse en posición misionero y metí mi boca de nuevo en su sexo para ver de estimularla y sobretodo para meter toda la saliva que pude dentro de ella. Así mojadísima a tope volvimos a la carga con mucho cuidado pero tras un par o tres de penetraciones y ver la cara de dolor de la chica y sus quejidos no tuve más remedio que acabar y no seguir con ello.

He llegado a pensar si aquello era una treta de la chica para no hacerlo, pero no me cabe en la cabeza que alguien pueda negarse a eso si se dedica a eso…

En fin, por su parte intentó “acabar” conmigo colocándome un nuevo preservativo y hacerme un nuevo francés, pero ahora mi líbido estaba por los suelos, y a pesar de intentarlo ya vi que con ello no hubiera llegado y decidí, poner punto y final.

Pero no podía acabar así. Le pedí que se pusiera boca abajo, salivé entre sus gluteos con saliva abundante, metí al amigo entre ellos y sin condón empecé con un excitante roce mirando como me deslizaba entre el maravilloso culo de esta princesa y me corrí con gran placer soltando todo el éxtasis sobre su zona lumbar en un final poco esperado, y menos después de haber soltado 180 €.

Breve charla…, lamentos por su parte por lo sucedido y a pesar de todo… decir que no me importaría volver con ella aunque lo haría si me aseguraba que llevaría consigo un buen lubrificante ya que me quedé con las ganas de echarle un buen polvo, y por belleza y por cuerpo os aseguro que vale y mucho la pena.

Otra cosa son los besos y por esa razón quizás no repetiria… pero nunca se sabe… Igual dentro de un tiempo alguien le explica que los besos en ese tipo de relaciones son muy importantes y que una forma de progresar y llegar más lejos en este oficio es que los incluya en el servicio. Si eso fuera así seguro que repetiría.