Luna… y estrellas. Qué gran acierto el mío!!!

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por Manhattan
Barcelona

Apartamento de la escort6
Duración60 minutos
Precio100
PechoNo lo sé
FumadoraNo lo sé
BesosBesa con lengua
FrancésSin
GriegoNo lo sé

Nombre “artístico”: Luna Brasileña

Valoración de la cara: Guapa, muy guapa… guapíssssima. Me recuerda a la modelo Vanessa Lorenzo https://www.google.es/search?q=vanessa+lorenzo&client=firefox-a&hs=yNw&r.... Su belleza me cautivó al instante. Media melena rubia, ojos castaño claros de mirada pícara, nariz pequeña y sonrisa cautivadora con labios sensuales para besar… insisto… guapíssssima!!!.

Valoración de cuerpo: Pibón del bueno. Solo hay que mirar las fotos… Más de 170 cm de mujer, con piernas interminables muy bien torneadas y proporcionales a su cuerpo que sustentan un culo… un culo de brasileña, con eso ya está dicho todo. Le sigue una estrecha cintura y a continuación unos pechos naturales y generosos de caída perfecta con pezones sabrosos y reactivos. Piel suave y bien cuidada. Un verdadero monumento que he tenido la suerte y la felicidad de disfrutar de él y con él.

Valoración de carácter: Necesitaría más espacio para definir las bondades del carácter de esta mujer. Simpatiquísima, divertida, alegre y extrovertida, cercana y muy dulce pero morbosa al mismo tiempo cuando está por faena. Muy implicada. Es educada y sobretodo muy culta. Muy habladora y de fácil conversación. Te sientes muy a gusto a su lado.

Vestimenta: Mini vestido de encaje de color rojo ajustadísimo a su figura con el que se apreciaba toda la belleza de su cuerpo. Ropa interior también de color rojo a juego con los zapatos de tacón.

Relato del encuentro:

Pues esta ha sido una experiencia de la que tenía muchas ganas de vivir, pues las expes que de Luna se escriben son muy positivas. En todas ellas, que recuerde, se habla de relaciones maravillosas con ese pibonazo. Así que sin más, decidí citarme con ella.

Y la verdad es que sólo oir su voz al llamarla por teléfono ya sentí un cosquilleo en mi barriga. Su tono era de mujer, mujer. Cariñosa, atenta y se intuía una sensualidad muy marcada por su manera de hablar. Cosa que me encantó.

Nos citamos para ese mismo día, lunes 24 de febrero y puntual llegué a la cita.

Me abrió la puerta con una expresión alegre y cordial y aún y que me quedé boquiabierto ante lo que tenía frente a mí, pude reaccionar y le correspondí con unos besitos de saludo mientras ella me tomaba de la mano y me acompañaba a la habitación. Qué pedazo de mujer!

Su simpatía y el no parar de hablar hizo que rápidamente me sintiera muy a gusto y atraído por ella. Así que liquidamos el pago, me dejó unas toallas y después de desvestirme pasé a la ducha. Antes me ofreció bebida y a la vuelta del baño había dejado el botellín de agua que le pedí en la mesita al lado de la cama.

Seguimos hablando de pie en la habitación pero ahora nuestros cuerpos empezaban a tontear mientras los besos se convertían en dulces morreos con lo que el amigo empezaba a enfilarse, más de lo que ya había estado desde que cruzó la puerta.

Con los morreos y mis manos que empezaron a manosear su cuerpo y en especial su culo, acabamos los dos sobre la cama entrelazados como serpientes.

El mini vestido rojo y sus sujetadores se quedaron por el camino y solo sus braguitas hacían de freno a que su cuerpazo ya estuviera a mi total disposición para empezar a degustar.

Pero antes ella le dedicó un buen rato de manera sensual y de “gallina de piel” al amigo practicándole un francés salivado y profundo que me puso a punto del sofoco.

Qué placer ver a esa preciosidad hacer tal maravilla mientras con mirada lasciva te mira a ver cómo te sientes. Le dije que se me iban a doblar las piernas como siguiera así, con lo que aún lo siguió haciéndolo con más vehemencia… Qué felicidad.

Apunto estuve de estallar en mil pedazos, pero le pedí un alto en el camino y ahora sí, ahora con mi máxima excitación le dije que se sacara las braguitas por que si no lo hacía ella, yo se las rompería…

Ella entre risas de ambos me dijo que esas bragas eran de Brasil y que les tenía mucho cariño así que se las sacó y ya totalmenet desnuda le dije que se pusiera cómoda y me dejara hacer…

Así lo hizo y yo, excitado y con ganas de excitarme más, tras un repaso de mis besos por todo su cuerpo me fui sin más demora a su entrepierna para, primero ver y observar su sexo, de los llamados “ojo cerrado” precioso y dispuesto para recibirme. Y segundo para empezar con toda la suavidad que pude el juego de mi lengua por todos sus alrededores y por todo él, ya sin parar.

No sé el rato que estuve así, saboreando el néctar que poco a poco fluía para inundar mi paladar con ese sabor tan especial y excitante que tiene. Pero sí sé que ella, al poco rato y con sus jadeos y comentarios sensuales que aún me excitaban más, llegó con gran placer al orgasmo mientras su cuerpo se tensaba y contorsionaba… lo que a mí me llenó de satisfacción por el “trabajo” realizado.

Al acabar y con un mínimo de relajación, Luna me comentó que cuando estaba así, con el orgasmo recién acabado, le gustaba que la penetraran…

Se juntó el pan con las ganas de comer… Yo que ya estaba como un tronco, rígido y fuerte le dije que me engomara y sin más pasamos a misionero directamente.

Así, con ese pibonazo tendida boca arriba con su preciosa cara, con su cuerpo radiante, piernas abiertas y vagina mojada y preparada, me introduje en su interior y no paramos de movernos durante un largo rato hasta que ambos nos corrimos. Y perdón por la ordinariez… con un gran polvazo!!!

Exhaustos por el movimiento, por la excitación y por todo, nos quedamos un buen rato sobre la cama, un rato que conforme íbamos hablando de temas interesantes de diversa índole (aquí es dónde pude observar lo culta que és Luna) se fue alargando hasta más de media hora, con lo que el tiempo excedido pasaba ya en casi un cuarto de hora. Y aunque ella no puso ningún reparo por eso, yo no quería “robarle” más tiempo del consumido.

Me vestí con rapidez emplazándome a vernos otro día, ya que como anécdota diré que haber estado con Luna y no haberla penetrado en posición A4 es como haber salido de comer y haberte dejado el primer plato. Sólo por eso ya merece la pena una nueva cita… por eso y por muchas cosas más, está claro…

Valoración de la implicación: No se puede pedir más. Un encanto y una formidable mujer. Me sentí en todo momento muy a gusto y salí muy satisfecho. Como si la conociera desde hacía un montón de tiempo.

Qué gran acierto el mío de citarme con ella.