Pimientos rojos, calabacines verdes i el imperio de los sentidos

Total Fecha Media Usuario
1 03/2016
Janbcn
1.675 veces

ver todas las fotos de Nuria Glam
68

añade tu experiencia con Nuria Glam

Ver comentarios del foro

por Janbcn
Barcelona

Apartamento por horas9
Duración180 minutos
Precio500
PechoNatural
FumadoraNo
BesosBesa con lengua
FrancésSin hasta el final
Griego

Es difícil expresar en pocas líneas experiencias como la que viví ayer noche. De hecho no se si definirlo como experiencia,  vivencia o sueño.
Para empezar comentaré que escribí un post hace unos días solicitando información de Núria Glam, una madura atractiva de la cual nadie supo darme referencias. Intrigado por los valores que refleja en su web y empujado por un tweet suyo decidí finalmente morder la manzana del deseo y vivir una experiencia distinta. Un viaje al imperio de los sentidos.
 
Tomada la decisión la llame para concretar el encuentro, según me comentó luego. parece que no es una escort al uso y su vida es realmente densa en actividades profesionales y personales por lo que me indico que para contactar con ella lo mejor es email previo y llamada acordada. En este caso y dado el periodo vacacional, contesto con prontitud y concretamos lugar y  hora: A las 9 debía recogerla en plaza Catalunya puesto que tenía previsto realizar unas compras en el centro. Acordamos una relación de 4 horas ya que me apetecía un encuentro tranquilo. Tenía el presagio  que realmente valia la pena disfrutarla a pequños sorbos. A partir de ahí  el día se me hizo eterno a la espera que  pasión y deseo se encontrarán a la misma hora y en el mismo lugar.
 
A la hora acordada pare un instante en el lugar indicado donde ya me esperaba una mujer de piel blanca, media melena de color castaño con un corte de pelo que denota personalidad, de envidiable figura atlética para  mostrar un cuerpo perfecto para una edad privilegiada: la edad de la plenitud física unida a la experiencia sexual y vital.
 
Abrir la puerta subir al coche y esbozar una sonrisa que lleno de luz el espacio fue una. Su simpatía es arrebatadora. Con ella las distancias  se hacen cortas y las cortas se hacen invisibles. Su empatía es realmente envidiable. Y que decir de sus ojos diabólicamente bellos. A los pocos segundos de entrar en el coche me dije: "Este sábado de santo va a tener muy poco..."
 
Mientras nos dirigíamos  hacia el parking me mostró sus compras: un sensual corsé negro y unes medias con un delicado encaje. Jamás hubiera pensado en ese momento, el placer visual y la locura que  provocarían en mi tan solo unas pocas horas después.
 
La cena, fue increible. Núria es una mujer brillante en lo profesional, dulce en lo personal y de una belleza sensual y delicada. Me recuerda la delicada, serena, casi virginal sensualidad de Sylvia Kristell en Emanuelle. Por si alguien tiene la duda o la tentación en ella no encontrareis el intento, por lo general mal logrado,  de imitación a Top Model tan al uso. Nuria es una mujer hecha y derecha. En ella nada es superfluo, nada es postizo, su sonrisa es franca, diàfana, te envuelve como un beso sin fin. Pero no os confundais detras de esa sonrisa se esconde una mujer sensual, insinuante, que vive el sexo y el morbo como la expresión salvaje de su ser interno. Núria es capaz de convertir una inocente caja de pimientos rojos y calabacines colocada como decoración en un restaurant en un juego de deseo compartido. como puro ejemplo de su capacidad de convertir la anécdota en juego, el juego en deseo y el deseo en pasión morbosa.
 
Ya veis si da de si compartir  una mesa con Núria y, sin embargo,  allí no acaba nada si no que empieza lo mejor. Mientras pagaba la cuenta del restaurant se excuso unos instantes para ir al servicio. Salió vestida con el abrigo negro largo con la que lo recogí y esbozando una picara sonrisa que presagiaba una gran velada.
 
Nos dirigimos a recoger el coche al parking donde aprovechó que yo pagaba el tiquet en el cajero para adelantarse unos pasos. Cuando la seguí, sin dejar de andar,  tranquila y lentamente hasta donde estaba el vehículo, y con el arte de la naturalidad y  la provocación unidos a partes iguales, deslizó suavemente el abrigo por su cuerpo hasta quedar sólo con el sensual corpiño que estrenaba en ese momento, un delicioso tanga que mostraba unos glúteos, tersos, redondos, apetecibles y unas piernas largas y esculturales insinuadas por esas deliciosas medias de encaje,. Quedé paralizado ante tal visión, ante el deseo morboso, tantas veces soñado hecho realidad sin necesidad de verbalizar el deseo, tan solo con su intuición de la provocación, de convertir el hecho en magia y el instante en recuerdo eterno.
 
Quede paralizado admirando el balancear pausado, lento, con esa morbosa naturalidad que lo convierte en provocación, Permanecí allí sin poder moverme, como si el tiempo y el mundo se hubiera parado a nuestro alrededor. Hasta que no me llamo a su lado no reaccioné. Recogí la prenda caída, me acerque a ella, la atraje hacia mí y la bese apasionadamente mientras mis manos, enloquecidas por el morbo y el deseo, recorrían su cuerpo. Ella respondió con un beso más intenso, más profundo, más apasionado. Lentamente, sin dejar de besarme se separo de mí, me miro con esos ojos felinos y lentamente, aguantando la mirada, se colocó de cuclillas ante mí, desabrocho los pantalones, libero mi miembro erecto, lo acarició, lo besó, lo lamió, lo saboreó, lo succionó, lo devoró como un fiera en celo, absolutamente indiferente a la posibilidad de ser descubiertos. Núria tiene la capacidad de hacer perder la cabeza.
 
A mi edad debo ya regular los esfuerzos por lo que le rogué que se detuviera. Conseguí con duras penas parar su ímpetu y su deseo desbocado sin correrme allí mismo. Subimos al coche como pudimos, una vez en él y sin dejar de besarme,  acariciar mi miembro y esbozando esa contagiosa sonrisa me mostró uno de los calabacines que estaban en el restaurant con el que empezó a jugar mientras con una mano acariciaba mi miembro y sus ojos se entrecerraban en señal de salvaje placer. ¡Dios! (y perdón por la imprecación en tiempos de recato), eso ya supero mis baldíos deseos de contención y decidí que el primer asalto sería en ese parking público importándome un rábano quien pudiera vernos. Permitidme compañeros, que no entre en detalles de lo que sucedió en ese coche, ni en el camino hacia los apartamentos (quiero conservar los puntos del carnet), ni tan siquiera dentro del apartamento. Todos y cada uno de nosotros, con mayor o menor habilidad,  sabemos que sucede en situaciones similares, muchas veces todo depende de la actitud de la escort en convertir el encuentro en un momento mágico y os puedo asegurar que Núria es la compañera ideal para convertir cada instante en una experiencia irrepetible.