Xenia Hot - Ardiente sensualidad

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1 09/2013
Andros
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por Andros
Barcelona

Apartamento de la escort10
Duración69 minutos
Precio150
PechoNo lo sé
FumadoraNo
BesosBesa con lengua
FrancésSin
GriegoNo lo sé

Llamo y quedo para un rato después. Me pide eso de “llama media hora antes para confirmar” y yo digo que no, que ya voy para allá y que, si lo necesita, la llamaré un rato antes, pero que no le fallaré.
 
A la hora precisa me da las indicaciones del edificio y piso y le digo que “en menos de una hora estoy allí”. No miento porque tardo menos de treinta segundos.
 
La puerta se abre misteriosa, entro y me encuentro con una señorita en traje de faena. En realidad no iba vestida de torera sino de provocadora señorita sensual.
 
Cuando llegamos a la habitación y me pide desnudarnos, ya parecemos amigos de toda la vida. Empiezo a besarla y me dice que no, luego que sí, más tarde “Aaaaay, me gussstaaa”, para continuar con un “Asíiiiii, síiiiii” y explotar en un  sorprendido “Diosssss, ¡y yo que decía que te iba a devorar!”
 
Yo me río y la dejo descansar un poquito. Su cuerpo es lindo tras gozar. Acabo de desvestirme y vamos hacia la ducha. Yo voy siguiendo su culito bamboleante mientras ella, provocadora, levanta la toalla para dejarme ver más aún.
 
Por puro vicio, la froto con jabón hasta que ya no hay excusas que valgan. Mi pene, por entonces, señala en dirección de la habitación.
 
Una vez allí, continua el festival de besos y me hace un Morote Seoi Nage para hacerme caer de espalda, seguido de un Hon Gesa Gatame para que me esté quieto y me deje hacer.
 
Me mira con ojos de gata, se recoge el pelo y comienza a explorar todo mi cuerpo con una sensualidad absoluta. Siento su boca cálida excitar cada parte de mi cuerpo con una dulzura exquisita. Se detiene en el pliegue de mis brazos, sobre el pecho, el cuello, el vientre, las piernas…
 
Pocas veces he sentido algo así, porque va tomando el tiempo de hacer crecer el deseo y de hacerme descubrir que todo mi cuerpo puede ser acariciado y besado. No hay recodo de mi cuerpo que quede olvidado y, cuando me clava la mirada y degusta mi pene, me siento flotar. Está jugando conmigo, haciéndome sentir su boca y sus manos, que parecen multiplicarse.
 
La cadencia se acelera y se inicia una felación capicúa. Al fin todo se desvanece y estallo en un cálido orgasmo mientras su mano me sigue acariciando.
 
Tras limpiarme, me propone que me tumbe de espaldas para darme un masaje. Es realmente reparador. Aprieta sobre los músculos y los acaricia al tiempo, dejándome totalmente relajado.
 
¿Totalmente? Bueno, digamos que siento su cuerpo sobre el mío y no puedo evitar excitarme de nuevo, volver a buscarla con mi boca y sentir que su excitación crece.
 
Sube sobre mí y comienza a cabalgarme poco a poco. Luego va acelerando la cadencia hasta dejarse ir del todo. Quedamos  quietos y abrazados, antes de iniciar de nuevo el movimiento, cada vez más encendidos hasta que… me pide perdón con carita de niña buena por no esperarme de nuevo antes de gozar.
 
-Pero niña, disfruta lo que puedas, que el placer es fugitivo y hay que atraparlo en cuanto se puede.
 
Me abraza entonces, antes de clavar sus ojos en los míos y ondular su cuerpo hasta llevarme a un orgasmo liberador.
 
Hablamos un poquito, pero siento que el tiempo ya se ha cumplido. Xenia me acompaña a la ducha, me enseña su culito de nuevo, me acaricia bajo el agua, me seca con cuidado.
 
Uno lo busca a veces en vano y se sorprende de que el sexo pueda ser tan natural. Ella tiembla al sentir las caricias, me guía para disfrutar, me busca de la mejor manera posible, me besa en todo el cuerpo como muy pocas saben hacerlo, goza y hace gozar. No hay trabas ni barreras; todo se encadena.
 
Miro el piso, miro a Xenia y estoy tentado de quedarme a vivir allí.