Agatha Carvalho

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Andros
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por Andros
Barcelona

Apartamento de la escort8
Duración69 minutos
Precio150
PechoNatural
FumadoraNo lo sé
BesosBesa con lengua
FrancésSin
GriegoNo lo sé

Vi sus imágenes al inicio del otoño y me sorprendió su mirada felina, su sonrisa y su cuerpo escultural.

A uno le da por pensar, para intentar mantener la cordura, que una mujer así no puede ser alegre, simpática, cercana y sensual. Sería demasiado bueno.

Pues bien, me alegro de llevarme la contraria a mí mismo, porque Agatha es justo así mucho más que eso: es una mujer auténtica que me trató como un rey y a la que intenté tratar lo mejor que supe. Y ¡vaya,vaya! nos lo pasamos bien los dos.

 

Es guapa esta niña

Vi un anuncio suyo en septiembre en un conocido foro de Barcelona. Entró en el foro en septiembre y no se prodiga en exceso. Siempre la había mirado con interés, pero una conversación con un amigo me acabó de convencer: “No hagas el tonto; esta chica es un tesoro.” Miro las fotos y buuuuufff, me doy cuenta de que es guapísima y que tiene un cuerpo de escándalo.

 

Además es simpática

La llamo al 646971774 y la conversación fluye. Hay simpatía, facilidad de comunicar, risas, bromas.

 

Esto promete, así que disipo todas mis reticencias. Y sabe disfrutar Me baja a buscar al portal de su casa y me acompaña en el ascensor, tras darme dos besitos en las mejillas.

 

De la mano, como un amigo que va a verla, me lleva a su cuarto y me abraza. Me gusta. No hay prisas ni afectación. No es de las que gimen cuando las miras con una pose falsa. ¡Ella es de verdad!

 

Cuando se quita el pantalón y la camisa, queda con una lencería preciosa en tonos rojos y negros. La deposito sobre la cama, estando yo aún vestido, y mis labios se posan levemente sobre los suyos, mis manos dibujan su geografía y mi boca comienza a pasear.

 

Aparta el tanga y mis besos en los labios buscan su sabor marino. Ella me guía, me dice lo que le gusta y cómo lo disfruta, ayudándome en la búsqueda de su placer, que acaba llegando en oleadas y que la deja temblando y preguntándose qué ha pasado.

 

-Pero ¿qué has hecho?- me dice con complicidad.

-Nada, mi niña, déjame que me quite los zapatos y me desvista.

 

Se ríe entonces porque se da cuenta de que se ha abandonado del todo y que yo me había quedado totalmente vestido.

 

Y es cariñosa

 

Nos desvestimos del todo rápidamente, incluyendo las medias y los tacones (a pesar de que dice que le gusta hacer el amor con ellos puestos).

Pero yo no quiero poses, ni papeles de dominadora; solo quiero descubrir la suavidad de todo su cuerpo.

Me besa entonces, me acaricia y me devora entero. Surge un número capicúa y pronto me dice que es una lástima desaprovechar eso y me prepara con un impermeable a medida para sumergirme en el mar.

Cabalga con intensidad, lentamente, haciendo sentir cada embate, besando con suavidad y apretando con su sexo cálido y estrecho.

Llego al punto de no retorno y nos abrazamos con pasión. Ella sigue pidiendo más, exprimiendo el placer hasta la última gota, todavía una más, un poco más…

Al fin, no nos podemos mover, porque cada leve roce nos hace temblar de pies a cabeza, con una hipersensibilidad absoluta.

 

Y ardiente

Hay pausa en la caricia, pero el deseo renace pronto. Ella se da cuenta y me besa con delicadeza, con besos que excitan el deseo de más besos.

La visión de su espalda me vuelve loco y, en la posición del galgo, penetro profundamente en su interior. Sin duda podría acabar así, pero prefiero sentir su cuerpo bajo el mío y poder besar sus labios en la reunión de las misiones.

Y allí me lanzo por un tobogán que me lleva a gozar nuevamente de forma plena.

Se sorprende entonces de la intensidad del orgasmo y le digo, con timidez, que hacía dos meses que yo no…

 

Y cercana

Hablamos de la vida, de la amistad, de los amores vividos, bromeamos con una gorrita de capitán que utiliza en sus sesiones de ama dominadora.

Me dice que también, también le gusta ser dominadora y pienso que quizás, en otra vida, me gustaría probarlo, pero que mientras tanto sigo de gato safado.

La acaricio, inicio un masaje de su espalda, se relaja del todo, estamos bien…

Hala, no cuento más. El resto es privado. Baste decir que encontré una persona absolutamente cercana, con una simpatía desbordante y que conectamos perfectamente desde el primer momento al último.

 

¿En pocas palabrasl? Es una mujer preciosa, cercana, ardiente, entregada al placer, que busca su goce y lo comparte.

 

En este encuentro exploramos sobre todo el lado más cariñoso y dulce, aunque nos entregamos a la pasión que llegó poco a poco para sorprendernos por su intensidad. En próximos encuentros, estoy seguro, podríamos conocer el aspecto más pasional. Es una mujer de largo recorrido, que gana con la proximidad y la confianza.