Trio con DulceVictoria y Ana

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1 04/2011
mackie
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por mackie
Barcelona

Apartamento de la escort8
Duración45 minutos
Precio80
PechoNo lo sé
FumadoraNo
BesosBesa con lengua
FrancésSin
GriegoNo

"Misterio, emoción e intriga", dije con voz todo lo profunda que pude al abrirse la puerta, imaginando que Vicky estaría escondida detrás de la puerta y Ana en el comedor. Quería picar su curiosidad e impresionarla con la voz, de las pocas cosa buenas que poseo. Efectivamente, abriéndola lentamente, escondida por razones obvias, me hizo observar su atractiva semidesnudez. Besé aquellos labios sonrientes y acaricié sus nalgas poderosamente redondas a la vez que oía unos zapatos taconear en el comedor, impaciente. Impaciente yo también, penetramos en el comedor donde nos esperaba una jovencita sonriente de hermosa figura, más atractiva de lo que me había figurado. Con ademanes modosos se acomodó a mi costado libre y me dió unos primeros besos que me excitaron de modo fulminante. Victoria, contenta y satisfecha de ver que su amiga me complacía me ofreció algo de beber. No se que respondí, mi mente ya estaba atrapada por la sensualidad de Ana y sus movimientos como de serpiente, enroscándose a mi, ofreciéndome su lengua y musitando palabras dulces, queriendo saber cuanto me gustaba, pidiéndome con labios mimosos juegos de amor, susurrando que la tocara.
Con una botella de agua en la mano Victoria sugirió que fuéramos a la habitación. Recordé que debía pagar por el servicio como a profesionales y les pedí disculpas por aportación tan pequeña tratándose de dos chicas como por el poco tiempo que no nos daría tiempo a casi nada. Victoria me cogió de la mano obligándome a seguirla.
Como yo venía bien limpio no hizo falta pasar por la ducha; fue Ana la que pidió excusas, dejándonos solos. No hace falta imaginar mucho para comprender que en esa situación aproveché para besar sus encantadoras tetas que son como rico flan casero. Disfruté de sus besos apasionados y húmedos, su lengua me borró el rastro de otros besos y sus manos deshicieron con habilidad las composturas de mi pantalón. Lo recogí y lo deposité algo mejor sobre una silla y me preparé a saciar mi sed y seguir con mis besos. No se que exceso de amabilidad la llevó a ofrecerme agua de nuevo pero una nueva oprtunidad se presentó con el regreso de Ana y hacia ella me dirigí. Nuestras lenguas se cruzaban con sumo erotismo. Sabiéndola vestida todavía quería desnudarla pero sin prisas. Las rodeé a ambas introduciendo mis dedos por debajo de las braguitas para adivinar sus humedades y ellas empezaron a pedir más. "Asi, así" decía Victoria, que tiene los labios más gorditos como toda ella, un polvazo, una real hembra con curvas bien peraltadas. Ojalá me hubiera mordido. Me volví hacia Ana quien se había dado la vuelta y agachándose frotaba sus nalgas contra mi sexo buscando aumentar mi excitación. Que placer acariciar su espalda, su hermoso culo blanco y empezar a bajar algo sus braguitas, lo justo para contribuir al morbo que le gusta tanto como a mi. Victoria mientras tanto se había puesto en cuclillas y acariciaba mi miembro desde atrás, sin decidirse a quitarme los calzoncillos. Ana se levantó con ojos chispeantes y gesto decidido y me besó con vicio, con una lengua riquísima, quitándose el sujetador a la vez. Una vez deshecha del agobio juntó sus hermosos pechos y los lamió ella misma, afreciéndomelos luego a mi y pidiéndome que se los chupara. "Así, así" asentía. Son unos pechos perfectos, jóvenes, ideales para mi; chupaba uno y otro de sus pezones, volvía a su lengua en busca de más arrebato. Vicky seguía en sus andanzas marineras todavía sin decidirse a bajar el slip, arañando suavemente mis piernas. El culo de Ana estaba de nuevo pegadito a mi contoneándose; levanté su melena rubia para besarla en la nuca y ella quiso ayudar levantando los brazos y sujetándola con las manos, yo recorrí los costados y los sobacos, aprese sus hermosos senos entre mis manos a lo que ella respondió arqueándose. Por fin Victoria se decidió a hacer bajar el slip, yo creí que iba a empezar una colosal mamada pero se levantó y quiso unirse a los besos. Ana se había levantado y hacia suaves caricias a Victoria. Cuando ésta se agachó para recoger mi slip del suelo nos ofreció su culo en pompa y Ana no dudó en acariciarla. Yo la besé e introduje mi mano en sus braguitas queriendo llegar en mi exploración bien lejos, deseándo arrancárselas ya. De nuevo los tres unidos nos besábamos, ahora una, ahora la otra, todavía de pie, sin importarnos. Yo las cogía a las dos con fuerza por la retaguardia, acercándolas y buscando las grutas de sus intimidades. Ellas unieron sus pechos frotándose y yo dejé caer un poco de saliva para hacerlo un poco más voluptuoso y humedo; las lamí. Estoy seguro de que un trío con interacción lésbica entre ellas sería sensacional porque se gustan y se avienen mucho.
A veces las piernas me temblaban y el tiempo transcurría inexorable por lo que exclamé que por qué no nos tumbábamos. "Yo la estoy pasando tan rica" dijo Victoria. Ana se situó en la cama de rodillas como dando a entender que en cuanto yo me tumbara iba a ser su presa, como así fue. Tan dulce y cálido me aprisionó con sus labios que no percibí como con maestría me enfundaba un preservativo. Entretenido estaba también con los hermosos pechos de Victoria, de aureolas y pezones más grandes y blandos, tan diferentes a los de Ana. Sincronizaron un cambio, momento en que yo me palpé y descubrí la jugada. Sabedor de que Vicky hace el sexo oral sin protección aunque ahora ya no hasta el final, le pedí que así lo hiciera, viéndome recompensado con una colosal felación acompañada de verdaderos rugidos de leona ¡Qué manera de devorar! No es mi estilo y ya se lo he comentado pero su carácter y su apasionamiento la llevan a ello. Yo introducía mis dedos entre sus labios vaginales, ahora muy mojada, intentando encontrar su clítoris. Al otro lado era ahora Ana quien paseaba sus preciosas tetas por mi cara y reclamaba mi atención. Le pedí que me dejará comerla a ella como yo era comido y se sentó encima de mi entre gemidos, poniendo su sexo joven entre mis labios. Yo besé con fruición, lamí delicadamente agarrando sus nalgas. Sentía en mis testículos el cosquilleo de la lengua de Vicky y su masajeo. Aquello duraba, que placer; el tiempo...esa urgencia; ese solo pensamiento hizo dudar unos segundos mi erección. Pero Ana había aumentado su cadencia sobre mi boca y gritaba "Me voy a correr, me voy a correr" Yo no podía más de excitación y con una mano comenzé a masturbarme mientras con la otra colocaba la cabeza para que siguiera lamiendo los testículos. ¡Aaaah! al poco estallé entre los ronquidos de la pantera que lo contempló siendo ella la que acompañó los últimos espasmos con su mano. Yo sentí salir el precioso líquido desde la base misma del pene en un poderoso orgasmo y estremeciéndome todavía continuaba lamiendo a Ana, ella se masajeaba los senos y se movía cada vez con más intensidad. A los pocos segundos nos avisó que se corría entre exclamaciones.
Al cabo me preguntó ¿Tu te has corrido?" "Poco antes que tu" respondí entristecido porque comprendía que nuestras vidas ya empezaban a separarse. DulceVictoria, solícita, me secaba con unas toallitas. Siempre pícara y curiosa deseaba saber cuanto más que ella me había gustado su amiga afirmando no ser celosa. Poco tiempo había para charlas ni lo deseaba; permanecía tumbado mientras ellas entre risas organizaban el pequeño caos que habíamos creado al desprendernos de nuestras prendas. No había prisas ni lugar para la tristeza. Me levanté con energía y me vestí velozmente. En el comedor entablamos una fugaz conversación y requerí a Ana sus servicios como masajista para una futura sesión. Entre besos de despedida salí bien contento hacia mi buga.

Valoración de la implicación: Optima, completa, total y muy sensual, seguro que un lésbico con ellas tiene que ser de muerte, quiero decir, revitalizante. Sin dudarlo lo pasamos bien los tres.
Valoración final: Si somos prácticos entre lo mejor hay que incluir su precio rompedor. Desde mi punto de vista lo mejor fue la infinidad de besos en tan poco tiempo y las pinceladas lesbis que hubo. Ah! también que, como estaba tan ocupado en besar, lamer y chupar no pude articular palabra y se me olvidó pedirles que prestaran sus atenciones a mi sexo simultáneamente, con lo que deberé reincidir en busca de mi recompensa.
Entre lo peor habrá quien incluya el desplazamiento ¿Por qué? Traducido a tiempo casi cualquier desplazamiento en Bcn conlleva más de 1/2 hora. A mi me gustó correr a su encuentro secándome el cabello al viento y me gustó más si cabe desafiar los radares un rato a mi vuelta.