Juliet, mi primer lésbico.

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mackie
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Calvin
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por mackie
Barcelona

Apartamento de la escort7
Duración80 minutos
Precio150
PechoNatural
FumadoraNo
BesosBesa con lengua
FrancésSin hasta el final
Griego

 

 Delante de la puerta no sabía si llamar, si me abrirían, ambas cosas sucedieron a un tiempo mientras yo luchaba con el móvil para apagarlo. Me quedé sorprendido: dos chicas altas como yo, jóvenes y sonrientes, con las piernas muy largas, semidesnudas. Gratamente sorprendido solo acerté a balbucear "Me había olvidado de que he quedado con dos chicas". Me invitaron a entrar entre risas y tras los piquitos de saludo me condujeron a la habitación contoneándose para mostrar los gozos que se avecinaban. ¡Y qué gozos! En la habitación yo me mostré muy azarado e inseguro; ellas rápidamente se pusieron manos a la obra ofreciéndome una toalla y zapatillas deshechables. Mientras me desnudaba les hice entrega de su "regalito" y limé asperezas con Tania intentando ella explicar el origen de malos rollos , lo que yo silencié dándole un buen morreo. Pidió excusas para ir a ducharse y Juliet me invitó a tumbarme en la cama. Me senté, tenía la boca seca por los nervios todavía, y se lo dije. Ella sonreía y yo me acerqué para besarla. "En cambio tu no" le dije y me atreví a dar otro pasito adelante y a pedirle que me introdujera en el mundo del griego, algo que tampoco he hecho nunca y que no se por qué a tantos tanto gusta. "Eso es aparte" me dijo con una sonrisa; Tania volvió y era mi turno que como venía limpio de casa fue rápido; Juliet vigilante me ofreció un chupito de listerine que yo acepté encantado pensando en lo que me iba a llevar a la boca y volvimos a la habitación donde una vez más me invitaron a tumbarme. Como yo no tomaba ninguna iniciativa las chicas estaban sentadas cada una a un lado y perdimos un tiempo precioso hablando de los foros y sus posibilidades. Hasta que empecé a acariciar sus preciosos traseros. "Bueno, empezamos nosotras ¿no?" dijo Juliet y poniéndose ambas de rodillas delante de mi comenzaron a besarse con delectación y dulzura mientras Juliet cogía uno de los pechos de Tania, amasándolo. Sus lenguas se entrelazaban con ardor y pasión. No quería perderme ni un ápice de tan excitante espectáculo por lo que intenté incorporarme; torpe de mi me di un sonoro testarazo contra el espejo que sirve de cabezal interrumpiendo la situación; Tania, solícita, corrió a buscar un almohadón para mejorar mi comodidad. "Esto es un show" decía entre risas, yo la apoyé "Claro que es un show y ¡que no pare el espectáculo!" Juliet besaba a Tania como no me besó a mi, que dulzura verlas. Y las animé a continuar con sus besos y caricias mientras intentaba deslizar mis manos en busca de sus tesoros más ocultos. Tania estaba más húmeda y ambas empezaron con gemidos y jadeos que ya no cedieron hasta que acabó la sesión. De vez en cuando alguna de ellas intentaba acariciar mi miembro, no se si para evaluar mi excitación o para aumentarla, pero yo pensaba desconfiado que ahí estaría el lésbico de la cuestión porque cuando se cansaran de besos se abalanzarían sobre mi; muy bien, pero iba buscando algo más. Y me equivoqué. Juliet ordenó suavemente a Tania que se tumbara y siempre ronroneando se situó entre sus piernas lamiendola con la punta de lengua. Yo con mi lengua sustituí a Juliet besando a Tania y tomando sus pezones entre mis dedos. Estaban duros, su mirada y sus jadeos mostraban que disfrutaba de lo que su amiga le hacía. Decidí intensificar mi colaboración y variaba mis besos, profundos, a veces solo con la lengua, en el cuello, en las orejas. Cogió mi verga ya bien excitada con la mano para masturbarme pero yo la aparté colocándola sobre la cabeza de Juliet y me uní a ella para compartir los jugos de Tania. Nuestras lenguas se frotaron sin rozarse los labios; no parecía muy dispuesta a ceder ni un ápice en su labor y Tania jadeaba más y más de modo que me situé detrás de Juliet y admiré sus hermosas nalgas. Debí haberla levantado para poner a mi disposición todo su sexo, pero eso lo veo ahora, entonces recorrí con mi lengua como pude todo lo que pude deleitándome en un beso negro y soñando con la introducción al griego prometida. 
Sonriendo porque la realización de mi sueño estaba llegando a buen puerto volví a mi posición de tumbado y a los besos con Tania, mas húmedos que antes y con la mirada más enturbiada por el amor. Mas he aquí que Juliet se había cansado de los jugos de Tania y vino por mi. Me secó con una toallita y rodeó mi poya con su boca proporcionándome un placer y un calor irresistibles. Ahora era yo el que gemía. Tania se dirigió a uno de mis pezones y empezó a chuparlo, yo le pedí que mordiera más fuerte y ella poco a poco fue obedeciendo a la vez que yo la empujaba con la nuca pidiéndole más. Juliet, que no se pierde una, abandonó mi poya pero manteniendola en un mano subió para mordisquear el otro. Yo empezaba a perder el control de la situación si es que alguna vez lo tuve. Percibiendo mi excitación siempre en aumento y consciente de los tiempos, Juliet volvió a mis genitales y Tania a los besos. Pero Juliet la llamó, "Ven, que esto le gusta", y allí las tenía a las dos chupando y lamiendo, subiendo y bajando, no sabía de quien era la boca porque todo se mezclaba en un océano de sensaciones y yo era incapaz de procesarlo todo. Mis dedos juguetearon con sus lenguas, levantaron mis testículos depiladitos para la ocasión sugiriendo que también allí podían dedicarme sus atenciones. Que placer tan inaudito y nuevo, una jugueteando con mis gemelos y la otra engullendo mi poya hasta el final. Cargado y a punto de explotar sugerí que era el momento de enfundarme, de perder la libertad, temeroso de que todo lo que habíamos logrado se viniera abajo en segundos. Así se lo dije. "Rápido, rápido, antes de que se le baje" y ya tenía allí a Tania dispuesta a cabalgar sin mimos y a Juliet ayudándola a introducir mi pene acertadamente. A pesar de la goma sentí un calor agradable que me hizo no perder excitación; cogí los senos de Tania mientras cabalgaba para invitarla a seguir con más fuerza, lo que entendió y correspondí a los besos de Juliet hasta que les advertí que de seguir así me iba a correr. "No importa, córrete" y tras pocos bombeos más estallé, lo que hizo endurecer todo mi cuerpo en un orgasmo prolongado y placentero como pocos hasta ahora. Tania seguía cabalgando cada vez más violentamente pero como la naturaleza es como es comenté el peligro de que el condón se quedara en su interior.

Tras comprobar que no había accidentes indeseados nos tumbamos. "A que ahora no estás nervioso", me dijo Juliet con su particular sonrisa. Estas jovencitas son tremendas y esta lo es y mucho. Cuando Tania se excusó para tomar otra ducha le insistí en apalabrar una cita para el día siguiente, lo que declinó alegando que no trabajaría porque estaba cansada, pero consintió en ser mi profesora particular. "Creo que Tania ha sido la que más ha disfrutado" dije al ver que se tumbaba de nuevo mientras soñaba con iniciar un segundo round. Si no hubiera perdido tanto tiempo al principio, si contratara otra hora, si fuera más joven y tuviese una recuperación más veloz, muchos sies pero no. En cambio tuvimos unas reconfortantes risas llenas de complicidad. "Yo también he disfrutado mucho " protestó Juliet. A mi se me notaba demasiado como para engañar, recostado entre dos huríes en el paraiso de Alá.
Me decía una amiga que una peli porno no tiene nada que ver con la realidad donde el protagonista eres tu, sin tomas falsas ni trucos de montaje y es verdad, lo he podido comprobar, aunque también encuentro que es verdad que las susodichas te dan ideas; también he podido comprobarlo en sucesivas visitas.

Yo, humildemente, lo pasé fenomenal con mis dos huríes terrenales, como con dos amigas de hace ya tiempo, casi. Besos, guapas  Hasta la próxima 

VALORACIONES 
Implicación:Máxima y generosa en todo momento; accedieron a mis peticiones que fueron pocas en esta ocasión y tomaron la iniciativa por cuenta propia para hacer el encuentro placentero. Un encanto de niñas. 
Valoración final:Lo mejor fue la implicación de las chicas y que todos disfrutamos, habiendo yo cumplido una fantasía que se ha hecho realidad. Lo peor, que soy muy charlatán y empleamos demasiado tiempo precioso en hablar aunque eso sirvió para ganar en confianza para futuras ocasiones.