Iba a guardar estas letras en un pequeño cofre precioso, pesado. Para esconderlo y reternelo atemporal, como una muesca más en aquel corazón que rezuma de su leyenda....la sangre de su palpitar.
Pero me debo, me entrego a vosotros como siempre. Desde que estoy en este castillo de arena, no me guardo nada. Casi nada.
Es un pacto con la diabla de la conciencia, con la bruja de la consciencia.... con la escoba mágica que se convierte en varita oscura y perniciosa hembra de las entretelas de la oscuridad. Y el día, o la noche que algo me retenga a morderme la lengua, partiré como la gran señora que hace pocas fechas dejó llorando al más bello claro de luna.
No.
No es ella, ni por ella.
Quería lazar estas sensaciones y sentimientos en aquellos secretos que tan bien guardados nos hacen creernos héroes de barro, en inmortales seres de caducidad aleatoria. Quería enredarme en el silencio convulso y compulsivo. Quería como antiguamente regodearme en el egocentrismo cínico y persuasivo que los placeres contagian a las percepciones. Pero hoy, esta mañana al levantarme sobre la alfombra de la pose nocturna, de la danza primitiva me regalo un desahogo....os postro una estimoolante, y ommnipresente eva-sión de los sentidos.
Pero no puedo, no debo....guardarme nada tan dentro, allá donde los seuños inflaman, escuecen y duelen.
En el fondo necesito, escupir, llorar, hablar, musitar, entrecortarme, agitarme, revolverme y escribir lo que siento. Posiblemente, sea menos obtuso y profuso que de costumbre. Me alegro, por aquellos que cuando leen mi primera letra, no reparan en la última. Por aquellos que creen que mi luna no es de ellos. Nah. Es la que alumbra cada noche antigua, cada noche vieja el mismo cielo que nos duerme o desvela, a todos. Sin condición, ni excepción.
El caso es que quería olvidar la última semana. Por muchos y demasiados asuntos que oxidan mis ya maltrechas neuronas (sí, aquellas pequeñas y anquilosadas agujas de mielhiel que sistemáticamente se encargan y empecinan por recordanos, lo que está bien....lo que está mal.) el enjambre de la vida me tendió
Fueron unas fechas, extremas.
Pero como todo siempre cambia de tercio, también todo lo que parece supino....desfallece. Y al revés.
A ella, la volveré a ver, a sentir, a danzar y a gozar como amigos. Como poetas en el club de la vida, en todo lo alto de un apogeo donde mañana no existe. ¿Mañana? Quien sabe si volverá a amanecer...o lo peor a oscurecer.
Ella sabe que tiene en mi alma un pedazo de la suya.
Sin más. Ni menos.
Pero ayer, a media mañana en mi móvil aparecieron nueve números, una cifra que indefectiblemente cada vez que sacude y sorprende a mi iris, crea la electricidad mágica del escalofrío más tórrido....genera la capacidad de la sorpresa y la algarabia de los sentidos.
Ese número, invoca al pecado, a la perdición.... a la lujuria más retorcida, sofisticada y perniciosa.
Me fascina, que la gente sorprenda a la costumbre, a la rutina....que la rete en duelo, que le clave la puya de la incosciencia.
Pero ella, la otra, me insufla la adrenalina para que el aire....me conmueva, me humedezca, me ascue.
Una llamada perdida.
Y un breve mensaje: Te espero entre Rosselló & Pº de Gràcia, a la una. Escápate o escápate. Esta noche no la cuentes. *(1)
La una, es nuestra hora clave. Ella es una aburguesada y forrada dama de mi cosecha, del sesentaynueve. Ella es la eva-sión, la ambrosía en forma de mujer, la diosa que toda masculina mirada fornica con sus deseos, con tan sólo vislumbrarla. Nos conocemos hace taaaaanto ya, veinte...veintidos años. Estudiamos los últimos años de Universidad, juntos y revueltos. Pero luego yo me enamoré de mi primera mujer y huí a Ses Illes. Dos, tres veces al año....nos danzamos. Alguna más charlamos por teléfono y emails. De cara a la galería somos grandes amigos, pero sólo eso. Aunque siempre quien bien nos conoce intuye o sabe que existe algo más.... Deseo que se respira y transpira con sólo abrazarnos a viva voz. Eva-sión, para que os hagáis una idea es alta, sobre el uno setenta, rubia natural, cabello largo, rizado y denso....hermosísimo rostro, de perfil griego, ojazox azul turquesa y labios carnosos, cutis a punto de los cuarenta suave y cuidado. Una guitarra catalana, de la terra. Impresionante cuerpo (se machaca en el gym) pero sobretodo ella sabe que lo que de su carnalidad me despunta son sus tremendas nalgas....duras, rocasas, permeables y cuenco de mi ira.
Está casada felizmente, y tiene dos lindas criaturas.
Pues bien, nos encontramos a la hora perfecta en el lugar ídilico.
Lo tiene todo arreglado, planeado. La excusa de la noche parapetada. Y sus ojazos destilan furor, brasas....aguadulce.
Me toma la mano, y el abrazo es profundo de aquellos que escuchan y sienten el corazón del otro.
No hay apenas palabras. Que contarse, que decirse. Cuando lo dicho está escrito en la mirada.
Silencios de barro. Al antojo.
Y el rubor humeante sabe a que atenerse.
Con nuestras manos escondidas en los bolsillos ajenos, paseamos un rato.
Pero la prisa de ese encuentro ya sabe como adiestrarse.
Es un ritual, un béndito y delicioso fuego de artimañas y seducción. El detalle, es mimo. La naturalidad, extrema. Y lo mejor la libertad, la jodida libertad desprendida, generosa y arrogante.
Nos contamos todo, lo bueno y lo peor, lo malo y lo fantástico.
Y creo, verdaderamente, que tras tantos años ese es el truco de una que relación crezca, deslumbre y seduzca: La libertad extrema, sin límite.
Cancelo citas y una reunión. Son las dos de la tarde. Y se, que hasta esta mañana allá a las siete o las ocho de la mañana, el mundo se detendrá.
Se que durante catorce o dieciséis horas (sólo desconecté ayer un ratito sobre las ocho de la tarde, me pasée por el foro y dejarle al más bello claro de luna, un sentir y para hablar y ver a mis hijos a través de la cam) pasearé por la onírica cresta de nubes de espuma, de barros y algas termales....se que en ese hedén volveré a renacer de la séptima vida, comeré sobre el vientre del convento de clausura excelsa, lloverá oro la tierra fértil, cataremos al pelo poses y posturas inconfesables, me dormiré y despertaré en ella, resucitaré en la placenta de otro mundo invisible, indolente.....
Comimos y cenamos en un templo del madiraje http://www.hotelomm.es/index_esp.html , Restaurant Moo (asesorado por los hermanos Roca) donde los sabores redescubren y cosquillean al paladar del vanguardismo más silencioso. De fondo, las lágrimas de plata....y la luz de una llar de foc.....donde las sombras se enzarzan en bocetos y alquimias desprovistas de máscaras.
Disfrutamos con el menú otoño y el vegetariano.....y alguna Muga recia y seca cayó en el olvido del séptimo sentido.
La alcoba, con un camastro acristalado.....la penumbra de sus enigmáticos pasillos....y las ramas de unos turcas piedras y efluvios incandescentes....nos procuraron casi un día en el párnaso. En el paraíso de alquitrán fundido por la pasión de trufas y yemas batidas en duelo.
El toque perfecto.
El quite del nuevo deseo.
Al pelo, a pelo, a destajo, a bocajarro.
El día...la tarde....la noche...la madrugada ..... el puto alba.
La eva-sión empieza a madurar el sentimiento.
La esencia se eva-de de la vida cotidiana.
Y siempre, a todos, nos quedan esas fechas grabadas con fuego forjado y ancestros irreconciliables.....
....existen y laten pensamientos envueltos en palabras sin inventar.
Existe el sueño humano, el profundo viaje que Morfeo nunca acabó de despertar.
La eva-sión de los sentidosx. Del sexto y el séptimo.
Y el levitar desgarra.
Lo peor un vacío, ahora, ommnipresente, estimoolante.
Mañana seguiré esperando a aprender como se dobla una sábana de cielo.
(1)=* T'estimo


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