
Iniciado por
icaro69
I.
Y sí la flecha.
Plena, rotunda, en polvo, creciente y muerta.
Una flor.
Un tris.
Y apareces enredadamente perniciosa.
Susurrando, danzando como si el sigilo por los siglos de los siglos no supiera que el deseo es un efímero reencuentro de la memoria de los poros.
Descarnada.
Princesa de tu mirada triste y de la alegría de quienes sienten que sobre mis talones tus palmas muerden el dolor de la lujuria.
A la una.
Como siempre.
Donde siempre.
Como nunca.
Donde nunca nada se repite, y todo se reinventa.
Naciendo.