Siembren la putrefacción en los huesos huecos de los hombres, golpeen sus afiladas tibias y echen a perder sus matrimonios. Que las voces de los hombres de leyes e quiebren y no puedan decir más falsedades y que sus sofismas hagan ruido en los oídos del pueblo; que encanezca el sacerdote que predica contra el placer de la carne y no cree en sus propias palabras, carcómanle el tabique de la nariz y que ésta desaparezca…que los temerarios bravucones de la guerra reciban algún daño de ustedes, inféctenlos a todos, de modo tal que esta acción derrote y elimine la fuente de toda erección. Aquí tienen más oro, condenen a todos y que el oro las condene a ustedes”.
William Shakespeare la misantropia de “Timón de Atenas” (acto 4, escena 3)
De los rengos y los tuertos,
del bajo fondo del puerto,
ella anduvo enamorada.
Su cuerpo es de los errantes
vagabundos y emigrantes,
de los que no tienen nada.
Se entregaba desde niña
en garajes o cantinas,
detrás la pileta, en el monte.
Reina de los prisioneros,
las locas, los pordioseros,
y los chicos del asilo.
A menudo a su cuidado
hay viejitos desahuciados
y viudas sin porvenir.
Es buena como son pocas
por eso toda la ciudad
repitiendo ha de seguir:
Tiren piedras a Geni,
tiren piedras a Geni,
ella es buena para aguantar,
ella es buena para escupir,
ella se entrega a cualquiera,
maldita Geni.
Un día surgió brillante,
entre las nubes fluctuante
un enorme zeppelín.
Se paró en los edificios,
abrió unos mil orificios
con mil cañones así.
La ciudad toda espantada
se quedó paralizada,
casi se volvió jalea.
Mas del zeppelín gigante
descendió el comandante
diciendo: mudé de idea.
Cuando vi en esta ciudad
tanto horror e iniquidad
resolví hacerla explotar;
mas puedo evitar el drama
si es que aquella hermosa dama
de noche se entrega a mí.”
Esa dama era Geni...
“Mas no puede ser Geni,
hecha está para aguantar,
hecha está para escupir,
se entrega no importa a quién,
maldita Geni.”
Sin que se lo propusiera,
de tan ingenua y sincera
cautivó al forastero.
El guerrero tan vistoso,
tan temido y poderoso
quedó de ella prisionero.
Ocurre que la doncella
– y eso era secreto de ella –
tenía también sus caprichos
y a darse a hombre tan noble,
tan oliendo a brillo y cobre,
prefería amar los bichos.
Al oír tal herejía
la ciudad en romería
su mano vino a besar;
el prefecto de rodillas,
el obispo a hurtadillas,
el banquero y su millar.
“Anda con él, ve Geni,
anda con él, ve Geni,
la que nos puede salvar,
la que nos va a redimir,
se entrega no importa a quién,
bendita Geni.”
Fueron tantos los pedidos,
tan sinceros, tan sentidos,
que ella dominó su asco.
Esa noche lancinante
se entregó a tal amante
como quien se da al verdugo.
Tanta suciedad él hizo,
relamiéndose de vicio
hasta quedarse saciado,
y no bien amanecía
partió en una nube fría
en su zeppelín plateado.
Con un suspiro aliviado
ella se acostó de lado
y trató de sonreír,
mas luego al rayar el día
la ciudad en gritería
ya no la dejó dormir.
“Tírenle piedra a Geni,
tírenle piedra a Geni,
hecha está para aguantar,
hecha está para escupir
se entrega no importa a quién,
maldita Geni
CAYE- ¿Es rara, no? La nostalgia. Porque tener nostalgia en sí no es malo. Eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos. Yo, por ejemplo, no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno cono para echarlo de menos. Eso sí que es una putada. ¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado? Porque a mí a veces me pasa. Me pasa que me imagino como van a ser las cosas; los chicos, por ejemplo, o con la vida en general y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser. Porque iban a ser preciosas, en serio, preciosas. Y luego cuando lo pienso me da nostalgia, porque iban a ser tan bonitas...
...
CAYE- ¿Sabías que el mar aquí es muy importante?, donde más...
ZULEMA- No hay mar aquí.
CAYE- Por eso, es donde más se piensa en él. Las cosas no son importantes porque existen, son importantes si se piensa en ellas [...] Mi madre lo dice siempre, que existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés.
...
CAYE-Hay un día, ya verás, un día que es la hostia. Ese día todo es bueno, ves a la gente que quieres ver, comes la comida que más te gusta, y todo lo que te pasa ese día es lo que tu quieres que te pase. Si pones la radio la música que suena es tu canción favorita. Si vas a la tele ese día, por ejemplo a un concurso, lo ganas todo, el dinero, los viajes, todo. Fíjate bien lo que te digo: todo.
Pasa solo una vez en la vida, por eso hay que estar muy atenta, no sea que se te pase. Es como un desvío, como cuando vas por la carretera y hay un desvío hacia otro sitio. Pero a lo mejor vas hablando por el móvil o estás discutiendo o pensando en lo que sea y no te das cuenta y se te pasa. Y te jodiste, porque ya no puedes volver atrás.Pues ese día es lo mismo, un desvío. Y es muy importante, porque puedes elegir por donde va a seguir todo, si por ese camino que es nuevo, o no. Por eso tenemos que estar muy atentas Zule, muy atentas, porque hay muy pocas cosas buenas y si encima se te pasan porque estas hablando por el móvil o pensando en otra cosa sería una mierda , una mierda completa.