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Tema: Hembra alfa

  1. #1
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    02 jun, 06
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    ¿Donde coño está Itaca?
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    Hembra alfa

    Hace algo más de un mes que entro mucho menos en el foro. He encontrado otro entretenimiento, una de esas webs en las que con la excusa de buscar amigos, confluyen en ella soledades, frustraciones, ánimo de venganza y muchas otras pasiones, de lo más noble a lo más vil. Una web llena de sentimientos. Como la vida misma.

    Me inscribí como un juego. Con una mezcla de morbosidad, un punto de curiosidad y muchas ganas de, entre otras cosas, pasar un buen rato desde ese anonimato que te permite hacer reír, emocionar, enamorar o cabrear al personal sin que nunca nadie, si tu no quieres, pueda llegar a conocerte. En principio sus reglas del juego me despistaron bastante. Yo, acostumbrado a este foro, no acababa de entender eso de tener que ir buscando nick a nick, a quien querías dirigirte.

    Es una web muy bien estructurada. Tienes tu página de inicio en donde cuelgas tu perfil, si quieres tus fotos y en donde indicas que es lo que buscas. Para mí sencillo, busco sexo sin compromiso. Y en mi blog así lo explico con mucha literatura pero con claridad meridiana.

    Y empieza el juego. Primero a esperar a ver que pasa. Y como no actúes, no pasa nada, eres uno más de los tropecientos de miles de machos que buscan afanosos en esa web. No hay nada como preguntar. Como en todo si quieres sabiduría hay que buscar madurez. Así lo hago, busco un perfil de mujer, (hombres no, no sea que erre el tiro y en vez de dar me quieran dar) mayor de 70 años. Ahí está la más sabia, gatita_dulce, 106 años. Ella seguro que sabe. Le mando un mensaje privado: Buenas noches dulce gatita, primero, seguro que te quitas algún año como todas. Lo que te voy a preguntar, quizá te parezca una gilipollez, pero soy así de estúpido. Espero que a tu edad, lo entenderás. Y aquí... ¿como se liga?... Un beso y ya sabes, a tu disposición para lo que necesites. Siempre que sea casto, añado no sea que por ser tan amable me vea aquí echando un polvo a una vieja de más de 110 años...

    No explico lo que la sabia gatita me explicó, que aquello es una mina y con los pequeños trucos que me explicó, sacas oro a las primeras de cambio. En veinte días mi perfil recibe 189 visitas de señoras de entre 25 y 40 años, al 80% les sumáis diez y acertamos en su edad. Tengo 19 amigas agregadas. Hemos tomado un café juntos con siete. Con cuatro ha habido una segunda cita con comida y con dos... con dos visita al Regàs.

    El problema es que la segunda me está absorbiendo todo mi tiempo libre. Y lo que es peor, mi pensamiento. Me está sorbiendo el seso y lo que no es el seso. Alguna vez había oído hablar de “la hembra alfa”, pero nunca creí en su existencia hasta que la he conocido. Ya en el intercambio de escritos veía que me podía, que era ella quien controlaba el guión, que yo era el dominado. Y lo más jodido, me gustaba, me sentía alagado cuando me daba instrucciones. Yo que siempre mando y mira... aquí esperando que la hembra alfa sea quien me dirija. Finalmente, tras el ritual de estos lugares de pasar del privado al mesenger, pasamos al teléfono. Ahí ya acabé viendo que había caído bajo el dominio de una hembra dominante en la jauría. Su voz, extremadamente dulce, suave, sin grandes cambios de tono, era contundente. No ordenaba, pero su rotundidad y el aplomo que denotaba, impedía decir que no a nada de lo que decidía. Solo escucharla, me hacía sentir un respeto reverencial. Y así hasta la tercera llamada. En ella, simple y rotunda me dice: Si quieres conocerme, mañana a las seis en el Farga de la Diagonal. No dije nada, para mí fue una orden.

    Llegó el mañana. Son las 17,45 y yo... tímidamente, en la esquina Rambla Cataluña-Diagonal. Haciendo tiempo. Faltan cinco minutos para la hora acordada y allí aparece ella. La reconozco por sus fotos y me impresiona. Aparece ante mí esa mujer que decía tener 35 años. Creo que no mentía. Media melena castaño claro, cuando se quita las gafas de sol, aparecen esos ojos azules en los que me fijé en mi búsqueda de esa presa para mis juegos. Alta, con talones casi tanto como yo. Con unos baqueros ceñidos que destacaban sus caderas y la forma de sus piernas. Cazadora de cuero marrón oscuro y una camiseta blanca tras un foulard de color tostado. Me sonríe y veo en ella una mujer simpática. Sí, simpática pero con una gran seguridad en ella misma que me hace sentir sumiso ante ella. Ya en como me da los dos besos veo que me puede. Me pone pero me puede. Va a ser ella la que lleve el encuentro por donde le apetezca. Me siento un pelele ante ella. Ella, en cambio, segura de sí, dominante. No hay duda, es la primera “hembra alfa” que he conocido y ahora soy su siervo. Yo nacido para mandar, soy incapaz de tomar ninguna iniciativa. Ella decide. Yo obedezco. Entramos en el Farga. Sube al piso y yo la sigo. Ella decide. Pide dos chocolates con “melindros”. A mí me apetecía un zumo pero, ella manda. Hablamos, yo intento por todas las formas de pasar a controlar la conversación. No hay forma humana de lograrlo. Ella con una sonrisa en la boca y una mirada manda y yo... yo obedezco. No lo dudéis, es “una hembra alfa”, y yo que suelo controlarlo todo, ante ella, soy dócil. Siento ese respeto en mis adentros de estar ante un ser superior. Estoy ante una mujer hecha para ser obedecida y su sola presencia te lo denota y te lo hace sentir.

    Estuvimos como una hora hablando. ¿Hablando? No, mejor ella preguntando y yo contestando. Llega la pregunta fatídica: ¿sexo sin compromisos?... vamos a ver que tal lo haces. ¿Donde me llevas Cipo que tu eres el experto?... Por un momento pensé. Casa Fuster¿?, Majestic¿?Arts¿?... una “hembra alfa” se lo merece todo, pero mi maltrecha Visa no está para esos meneos, así que con vergüenza le digo que conozco un lugar no muy lejos que es muy discreto. ¿Has venido en coche?... no, andando, le respondo. ¿Hay espejos?.., creo recordar que una habitación con cama redonda tiene unos espejos muy grandes... Bien, pues vamos (diría que me ordena). Pone su mano en mi parte baja de la espalda y como le he dado la dirección, diría que me está llevando. Seguimos hablando y yo es que no me entiendo. Mi tono de voz es sumiso, respetuoso, le contesto a sus preguntas casi con sonrojo.... Es una “hembra alfa”.

    Llegamos al Regás, entra decidida, no me da ni tiempo de abrirle la puerta. Sale el rompetechos y sin siquiera saludarlo le dice: Queremos la habitación con cama redonda y espejos. Me mira.. sí rompetechos, soy ese que de tanto en cuanto vengo aquí con mi bandejita de canapés y cara de devorador. Hoy vengo para ser devorado, pero soy el mismo. Subimos al ascensor, ella sin perder ni un ápice de compostura, seria, erguida, altiva, decidida. Llegamos a la habitación y nos piden que si queremos tomar algo. Yo tal vez... pero ella se adelanta: Agua para los dos, que a él con los nervios se le seca la boca y quiero que su lengua esté muy húmeda. Paga Cipo. Nos sentamos en el sofá, ella me mira, sonríe y empieza a acariciarme con su mano la cara. Se acerca a mi cuello, noto su aliento cerca de mí, empiezo a sentir ese agradable cosquilleo. Pero sigo paralizado, no me atrevo ni a tocarla. Tímidamente empiezo a contemplar ese cuerpo, esos pechos que parecen inmensos, aún cubiertos por una camiseta blanca. ¡dios como me los comería!, pero no me atrevo. Nos traen la bebida y ya sabedores de que no habría interrupciones, ella empieza a desnudarme. Mientras se empeña en mordisquearme la oreja, en pasear sus labios por mi cuello... su mano va desabrochando los botones de mi camisa, después el cinturón, los botones del pantalón y finalmente abre la bragueta. Como el que no quiere, tantea suavemente mi sexo, para hacerse una idea de sus dimensiones. Y yo, ahí quiero impávido sin saber si tengo o no tengo su permiso para empezar a acariciar ese maravilloso cuerpo. Espero su permiso, dado explícitamente cuando entrelaza su mano a la mía y la acerca a su cintura. Suavemente la va acercando a ese lugar ansiado por mi. Cuando llego a su pecho, ahí ya el deseo me va dando más confianza. La veo sonreír, y sube la camiseta para que mano llegue a tocar su piel y sonríe más, se desabrocha el sujetador para que mi mano no encuentre fronteras. Soy consciente por su actitud que me ofrece un regalo. Pero ella sigue mandando. Ella marca los tiempos y yo no me atrevo a tomar ninguna iniciativa sin su permiso, de esperar constantemente su asentimiento. Ya entrados en calor, cuando estás en ese momento en que ya empiezas a flotar, para súbitamente y me ordena (sí creó que fue una orden): Vamos a ducharnos. Acabamos de desnudarnos y dejamos nuestra ropa en el sofá. ¡Madre mía que mujer! ¡que encanto!, ¡que belleza! y...¡que seguridad en ella misma! Ella manda y sabe que lo hace. Yo, simplemente a seguir sus deseos. Entramos en la ducha, se enjabona la mano y empieza a dejar mi miembro bien limpito. Yo casi avergonzado, inquieto, dudando si sería bastante hombre para satisfacer a tal mujer. Nos mojamos y acerca su cuerpo al mío para notarme. Nuevamente en su mirada, la evidencia de que me está haciendo una concesión, que ella lo pasa bien y me permite que yo también lo haga. Salimos de la ducha, coge una toalla y me seca, suavemente, poco a poco. Se arrodilla y con dulzura me los seca con la toalla. Acerca su cara, como para inspeccionarlos y sin saber yo aún como... mi miembro acaba dentro de su boca. Suavemente, sin manos, voy entrando y saliendo. Y cuando su lengua juega con mi glande, siento que voy a estallar. Pero ella marca los tiempos. Domina y sabe cuando hay que parar. Se levanta y me abraza. ¡Que extraña sensación!, noto todo su cuerpo, noto sus pechos presionarme y en cambio... esa sensación de que es ella quien me posee.

    Concisa: Vamos a la cama. Y ahí que vamos. Saca de su bolso una caja de preservativos. Soy alérgica al latex, por eso los he comprado. Hay doce, ¿tendremos bastantes?. Me tiemblan las piernas, empiezo a dudar si saldré vivo de esta aventura. Mira los espejos. No están mal, dan buena perspectiva, comenta. Yo... es que como sin gafas no veo... me da igual, le contesto. Sí cielo, pero a mí no, ¿recuerdas?... amor sin compromiso y sin límites...¿¿¿¿¿?????? sin compromiso sí, pero,¿ sin límites? Eso no lo he dicho yo... Pero ella manda, si hay que morir follando, pues se muere. Es una “hembra alfa”. Coge mi cabeza entre sus manos y me besa. Un beso profundo que bruscamente interrumpe... Tienes la boca muy seca. Bebe agua. ¡Joder! ¡Como no voy a tener la boca seca con los nervios que estoy pasando!. Estoy con una “hembra alfa” no creía que existieran en realidad. Pero sí, he conocido y estoy con una hembra alfa. Vuelvo a buscar su boca. Primero acepta mi lengua con actitud verificadora, después detecto su aprobación. Con su mano izquierda, me aprisiona los cabellos de la coronilla. Empieza a dirigir mi boca a su antojo. Ahora soy su juguete. Primero me desplaza hacia su cuello, me acerca a la oreja, me desplaza hacia el hombro. Poco a poco me acerca allí donde yo deseo empezar a mordisquear y finalmente llego a su pecho. ¡Que pechos!, grandes, carnosos, macizos y con unos pezones rosados en los que pasaría horas rozando mis labios. Pero ella manda. Sigue marcándome camino hacia el sur. Paso de largo su ombligo y ya intuyo cerca su sexo. Hago ademán de intentar alcanzarlo. Pero un suave, quizá no tan suave tirón de pelos hace que invierta la dirección. Ahora de nuevo al norte. Media parte en su otro pecho, ¡¡¡bufff!!!! ¡me pierdo!... pero sigo siendo su juguete y ahora toca trabajar su boca. Sin dejarme ni un momento, empieza a pasar su lengua por sus labios. Entiendo la instrucción, quiere que le coma los labios. Mordisquitos suaves, lenguetazos y finalmente, su boca entreabierta me indica que ahora quiere mi lengua en su boca. Ella marca el ritmo y ahora... nuevamente hacia el sur. Llego a la altura de su sexo, pero su firme mano me dirige hacia su muslo. Recorrido por el muslo y algún lenguetazo furtivo cuando en el cambio me acerco a su sexo. Finalmente, su respiración indica que ha llegado el momento. En el viaje de muslo a muslo, coloca mi boca en su sexo. Ella marca el ritmo, la intensidad, la presión y el lugar en que cada momento mi lengua ha de actuar. Está claro. Soy su juguete. Llega el momento de su éxtasis y entre tanto trajín y baqueteos casi me asfixio. Pero... ¡a ver quien es el guapo!. Es una “hembra alfa”. Medio asfixiado, exhausto y con un calentón que casi con una mirada suya acabo... dirige mi cabeza a su boca. Poco a poco se va relajando y me va desplazando para que mi cuerpo caiga sobre el suyo. Así estamos un rato. Yo que casi exploto, besando esos labios, viendo esa mirada, con sus preciosos e inmensos pechos de colchón... Pero ella marca el tiempo. Una vez ya relajada, estira su brazo y coge la caja de preservativos. Cariño, ahora empieza el juego. Supongo que serás capaz de hacérmelo pasar bien. Me incorporo, ella abre el preservativo y quiere hacerme un regalo. Nuevamente noto mi miembro en su boca. Ella saliva bien, se siente segura e ella misma, no pasa nervios. ¡No más no por Dios que exploto!. Ella lo nota y para, me coloca el preservativo. Sonríe y me dice: soy toda tuya. Mentira puñetera, que soy gilipollas, pero no tonto. Yo soy suyo, soy su juguete. Se estira. Posición de misionero. Entro en su sexo, lo noto húmedo, cálido y empiezo a moverme. Primero a mi aire, suavemente. Pero... ella manada. Coge mis nalgas con sus manos y empieza a marcar su ritmo, cuando entro, cuanto entro y cuando salgo. Si no sigo sus expeditiva instrucción, sus uñas en mis nalgas hacen efecto. Ella manda. Es una “hembra alfa”. Finalmente exploto, agotado, sudoro, rendido y.... ¡coño! A pesar de sentirme totalmente dominado... satisfecho y feliz. Ella ganó tres a uno. Pero mi uno vale por veinte. He tenido ocasión de yacer con “una hembra alfa”.

    Nos duchamos, caricias, besos y quien sabe si habríamos vuelto a empezar. Pero pongo el móvil en marcha. Ocho llamadas de cipotina, son las diez y media. Me despido de ella. Te llamaré me dice. Ella manda. Si me deja tiempo, seguiré escribiendo.

  2. #2
    Guest

    Re: Hembra alfa


  3. #3
    Membresia 4 Estrellas Avatar de cipoton
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    02 jun, 06
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    ¿Donde coño está Itaca?
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    Gracias
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    Re: Hembra alfa

    Cita Iniciado por ambigüedadtotal
    Gracias ambi. Una pregunta:

    ¿Has sido capaz de leerlo hasta el final?

    Más preguntas:

    ¿No serás tú también una hembra alfa?
    ¿De verdad vienes a Bcn?
    ¿Tienes los ojos azules?...

    Un beso.

  4. #4
    Guest

    Re: Hembra alfa

    Lei hasta donde ponía que te cla las uñas para indicarte la profudida, velocidad y y ritmo. El retso me imaginé acabaría mejor de como empezó, jejejeje

    Lo de hembra alfa... no, sorry.
    Sí, voy a BCN pero no le hagas caso a osito, él dice que voy el dia 25 (no tiene ni idea, ya te lo digo yo por MP, tranquilo)
    Ojos azules??? no lo sé, no soy de las que se miran al espejo, ya me diras tú de qué color son.

    besos.

  5. #5
    Guest

    Re: Hembra alfa

    Has narrado a la perfección tu experiencia, como botón de muestra de muchas otras que debiste o debes tener en esa Web.
    CH tuvo una experiencia, la número 11 ( fué de las primeras), con una mujer semi-alfa, coincidía en casi todo con la tuya, pero no debía ser la misma ya que sus ojos eran verdes.

    Un saludo



    Pd. Estoy un poco vago C., pero no me olvido del hilo.

  6. #6
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    03 sep, 09
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    Gracias
    0
    Agradecido 0 veces en 0 mensajes

    Re: Hembra alfa

    Tu experiencia me ha dejado extenuado, y envidioso he sido capaz de leerla hasta el final. Te felicito. Y aunque sea hacer publicidad, ¿no podíras decirme de qué web se trata?

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