Helena y el bacalao

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1 04/2014
Hipocrit
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por Hipocrit
Tarragona

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Duración20 minutos
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Helena y el Bacalao
 
 
                Estaba yo de vacaciones de Semana Santa. Era Jueves Santo, iba yo con el coche a cumplir el encargo de comprar bacalao para hacer la comida de Viernes Santo.
Para los que no lo sepan Viernes Santo es un día donde los católicos hacen ayuno ( desayuno y cena frugales, y comida contundente para aguantar la jornada) y abstinencia (Se abstienen de comer carne) . El bacalao con garbanzos, espinacas  es un plato tradicional para esta jornada.
Y el bacalao hay que comprarlo en el quinto pino, que es mas bueno que en el cuarto, incluso que en el mercadona. Pues retornaba yo a mi origen solo en el coche con mis lomos de bacalao, cuando en una recta vi unas curvas, tras tantos días de sacrificio, y pese a mi voluntad de no parar con chicas de carretera, mi coche se detuvo a su lado y no se si el jefe o el coche bajaron el cristal y la invitaron a entrar.
                Helena era una Albanesa de todas las edades con curvas por todas partes, era muy simpática. Me dirigió a un descampado . Una vez allí me sugirió que pasásemos al asiento de atrás, y así podía montar al jefe y no al cambio de marchas. Tuve que salir del coche y despejar la parte de atrás, y en el trasiego, se me deslizo la bolsa con el bacalao abriéndose y soltando los lomos en el suelo. Como pude lo recogí, y lo volví a depositar de mala manera en el maletero, pero ya era demasiado tarde. Mis manos olían a bacalao, el coche olía a bacalao y a mi me parecía que ella olía a bacalao, para mi la cosa era de lo mas cutre. El olor hedía en el coche, yo no quería tocarla a ella para no impregnarla del olor de mis manos. Pero como además hacía calor nuestros cuerpos sudaban. A ella no le dije nada del bacalao pero imagino lo que debió pensar por el olor, y por la prisa que se dio para que yo me corriera. Y con merito porque yo no estaba muy por la labor.
Pero en ningún momento perdió su amabilidad ni su sonrisa, cosa que le agradezco mucho.
Prometo no volver a mezclar el sexo con el bacalao nunca más es una combinación horrible.