Estimada Emma,

Lamentablemente, lo que no se compra no se puede vender ni trocar... pero sí se puede compartir, y (¿por qué no?) maridarlo con alguna borgoña interesante. Estoy seguro que mi Magritte agradecerá cualquier compañía distinta a mi soledad cotidiana, Emma... gracias por tu predisposición.

Muchas gracias a todos, Emma, Julia, Jesse, Magno y Taoran por vuestra bienvenida. No podré ser un colaborador habitual, pero sí un ávido y fiel lector. Como también le comentaba a Julia, no estaré en disposición de coincidir con esas salidas y encuentros, pero, quién sabe, quizás algún día coincidamos en algún aeropuerto.

Gracias de nuevo.