Natalia: Como nadie.

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por jomism2
Barcelona

Apartamento de la escort9
Duración60 minutos
Precio200
PechoTuneado
FumadoraNo lo sé
BesosBesa con lengua
FrancésSin
GriegoNo lo sé

Después de buscar, leer, mirar y remirar varias veces finalmente me decidí por Natalia, la Zarina. 

Quedamos en su piso, por la zona de la Sagrera. Una vez que llegué, la llamé para confirmar su piso, me confirmó y subí.

Me recibió con un vestido negro corto, y una especie de chal de color blanco. Me ofreció una bebida que acepté. Nos sentamos en el sofá y después de una corta charla y algún que otro sorbo del refrigerio, empezamos a besarnos y a tocarnos con suavidad, pero con deseo, con ganas, pero con freno. Ella inmediatamente con un: “nos ponemos más cómodos?” me indicó la cama a lo que rápidamente accedí sin ningún tipo de reparo. Una vez en el dormitorio se quitó el vestido, dejándose un tanga de color negro que hizo de mis ojos, platos soperos. Su cuerpo escultural y sus pechos perfectos casi me dejan sin aliento, pero no menos estupefacto. Se puso encima de mi y me empezó a desabrochar el cinturón hasta quitarme toda la ropa para empezar con un francés sin maravilloso, con su melena rubia rozándome el ombligo con sus movimientos de cabeza sin manos, con manos, ayudando a su boca, sin ayudarla… Fue una montaña rusa de sensaciones, donde siempre estuve a la cima. Natalia la Zarina…

Antes de llegar al éxtasis oral, le pedí de poder penetrar su cuerpo angelical, celestial, brutal, todo lo que rime con al… se queda corto, y entre movimiento y movimiento de melena, se puso encima la Zarina y empezó a moverse arqueando su cuerpo y acariciándose mientras intentaba aguantar lo inevitable, lo imposible de aguantar, lo no evitable…

Después de una amable y encantadora charla, después de transcurridos unos minutos y unos sorbos de refrigerio, tanteando el terreno, y viendo el frenesí que despertaba en mi sus manos y su juego de cabellos rubios sobre mis pezones, nos volvimos a poner calientes, ardientes, deseosos, y en un abrir y cerrar de ojos nos encontramos otra vez uno dentro del otro, dando y recibiendo placer. Deseosos mis ojos en su trasero, en pie delante de la cama, para terminar en la dulce boca de la Zarina, dulce diosa de Rusia.

Lástima que ese día, no llevara dos cascos de moto, si no, cuando me lo pidió, la hubiera llevado donde fuera…

Sin ninguna duda mi mejor experiencia.

Gracias Natalia.