Y Aitana tenía una amiga de Europa del Este, solían estar de charla mientras esperaban clientes. Si sola, Aitana solía sacar un libraco, ¡y a estudiar! Un encanto de chica, con unos buenos pechos, una piel cremosa (creo que sólo la encuentro en valencianas) y unos pezones un pelín grandes, pero de un tono rosa que me provocaba dolorosas erecciones.