Nely me pierde!
Me manda un sms “cariño, te echo de menos”,......Ella sabe que son las mentiras que me pueden y no soy capaz de resistir. Me acicalo, desodorante íntimo antitranspirante, Valentino a profusión en el pecho, me pongo mi traje de los pecados y para allá como una bala.
Trato de llegar puntual, a las seis, como me ha citado, aunque la prisas me hacen presentarme diez minutos antes. Nada más entrar en su cueva de amor me suelta un beso en los morros sin dejarme responder. Sin respiración, porque me gusta como me engatusa, me engaña, me atonta, me maltrata. Me acorrala contra la barra, me mete su pierna, entre las mías y me tantea la entrepierna,…..me muero.
La abrazo un poco más, y me aprieta sus pechos contra mis narices para luego subir hasta altura de su boca y sus labios.
La aparto un poco de mí para ver como se me presenta y otro sobresalto, sólo lleva puesto el corpiño de matar. Saca sus pechos y los mueve ante mis narices como la mejor sambista brasileria y me dedica una de sus sonrisas cautivadoras, mientras me dice: “mira, no llevo tanga. De golpe puedo ver su abertura vertical rasurada que indica el principio o el fin de su bonito tesoro. De muerte!
Pero no puedo por menos que reprenderla muy serio, no porque se pueda resfriar, que también, sino porque a mí me gusta más tapadita. “¿Dónde está el tanga negro que te he pedido?” Y ella dándome el tercer capotazo de la tarde me dice provocadora y medio seria: “En la habitación” Total rendición a partir de ahí.
Y ya en la habitación de los placeres, en la cueva de tortura siniestra le damos un par de sorbitos cada uno a la copa de cava que tiene preparada, y que nos gusta compartir como compartimos otras cosas más íntimas.
Y luego ya todo es una sucesión de momentos encantadores y embaucadores en la habitación, hasta que nos desnudarnos mutuamente, entre besos y caricias, hasta que nos ponemos serios y procedemos al ritual de amor y pasión que ella me brinda cada tarde que voy a visitarla… Para morir, como hago después entre sus piernas mientras me arrepiento de las tardes que he perdido con otras menos agradecidas y más apresuradas. “No quiero vivir sin ella, mientras pueda muchas tardes morir en ella”
Ala, hasta luego!



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