Lloviendo sobre Titán.

Ha estado lloviendo en Titán. De hecho, llovió metano.

La escena, casi familiar, representada en esta visión del artista de la superficie de la luna más grande de Saturno, nos muestra un paisaje erosionado con un cielo tormentoso.

Este escenario es consistente con las tormentas de lluvia estacionales que temporalmente oscurecen la superficie de Titán a lo largo de las regiones ecuatoriales de la luna, tal y como se ve por los instrumentos a bordo de la sonda Cassini.

Por supuesto que en el frígido Titán, con temperaturas en la superficie de unos 180 grados Celsius bajo cero, el ciclo de evaporación, formación de nubes y lluvia implica metano líquido en lugar de agua.

Además, los rayos podrían ser posibles en la atmósfera fina y rica en nitrógeno de Titán.