Fuera donde fuera, aquel día andaba

por su propio pasado. Dando puntapiés a jirones

de recuerdos. Mirando las ventanas

que no hace mucho le habían pertenecido.

Trabajo, miseria y pocos cambios.

En aquella época vivían para sus deseos,

decididos a ser invencibles.

Nada les detendría. Al menos

durante muchísimo tiempo.


En la habitación del motel

aquella noche, de madrugada,

abrió una cortina. Vio nubes

cubriendo la luna. Se apoyó

en el cristal. Le traspasó un aire frío

que puso la mano sobre su corazón.

Te amé, pesó.

Te he amado mucho.

Hasta que se acabó el amor.


DONDE HAYAN VIVIDO de Raymond Carver