Belle Chandon, o cómo caer una y otra vez en la tentación

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Barcelona

Apartamento de la escort10
Duración90 minutos
Precio300
PechoTuneado
FumadoraNo lo sé
BesosBesa con lengua
FrancésSin hasta el final
Griego

Antes de iniciar el tercer relato de mis experiencias, haré una pequeña confesión: me prometí descansar hasta pasado el verano para otra experiencia con la escort que escogiera , para disfrutar tanto del periodo de vacaciones como de mis otros pequeños hobbies, pero no contaba con un peligro inminente, que responde al nombre de Belle. En cuanto leí su llegada y ví de nuevo esa cara, con esos ojos verdes que me pueden, supe que incumpliria mi palabra: tras una primera llamada para darle la bienvenida, en cuanto tuve la ocasión de tener un momento libre la volví a llamar, para quedar un viernes por la noche (ayer) y no hubo ningún problema por parte de Belle. Ella ya me había ganado el primer asalto, y aún no había sonado la campana.

Así que a la hora acordada y puntual, llegué a su dirección (que muchos foreros de aquí la conoceréis de memoria) y tras llamarla de nuevo, me pide cinco minutos más. Pasado ese tiempo me sorprendo de su llamada y me invita a subir: la sorpresa me viene porque Belle suele hacerme esperar más tiempo, debe ser que con el tiempo que me conoce ya le caigo bien. Pero llevaba un día muy despistado por mi parte, pues piqué en el ascensor el piso equivocado y cuando llego a la puerta, me fijé en el detalle que el felpudo de la puerta era otro diferente al que conocia. Recapacité, y tras ver en el rellano el número del piso, bajé y al llegar a la puerta de Belle ya reconocí el felpudo: por fin mi mente parecía funcionar con normalidad. Por casualidades de la vida, menos mal que me acordaba de este detalle en principio sin importancia, y la cosa sólo quedo ahí, en anécdota. 

Y al abrir la puerta allí estaba la culpable de que no cumpliera mi promesa: Belle me aguardaba sonriente, con lencería de color blanco (cualquier conjunto, o cualquier otro color, le sentaría estupendo) dispuesta a darme batalla, tras un apasionado beso de bienvenida con sabor a menta. Le comenté mi despiste, y nos reimos, lo que fue bueno para rebajar tensiones. Pero sin tiempo a dar más charla, Belle me mira de forma que me deja anonadado, y comienza a darme más besos a los que le correspondo, estando todavía ambos de pie, y yo pensando por donde empezar con esta mujer, que por más que te esfuerzes es imposible acabártela en un día. Tras estos primeros besos, Belle se pone de espaldas a mi, con lo que así me facilita quitarle el sujetador mientras le beso el cuello y la nuca, y ella mueve su cadera de forma sensual en mi miembro, que al primer roce ya lo tengo más que listo para la acción.

Nos desplazamos al sofá y Belle se sienta, pero antes que lo haga yo me detiene y me empieza a desabrochar el cinturón y me baja los pantalones, y con sus labios me roza los calzoncillos, que aparta un poco, lo suficiente para dejar mi miembro fuera y dar sus primeras mamadas muy profundas, una de sus muchas especialidades, mientras me va haciendo miradas de forma lasciva. Estoy realmente a gusto, pero no quiero que Belle lleve toda la iniciativa así que le devuelvo el favor: como ella ya está sentada, yo sólo me tengo que agachar para llegar hasta su sexo, que deja al descubierto abriendo un poco más las piernas para mi disfrute.

Me entretengo lo más que puedo, con la lengua primero abarcando la zona exterior y luego más adentro, hacia sus labios y el clitoris que ya está enorme y excitado, acelerando el ritmo según sus indicaciones. De tanto en tanto, echo una mirada arriba y veo su cara de gozo, que me mira y me insinua "no pares, sigue así". Cómo está muy receptiva le introduzco un dedo mientras sigo lamiendo su clitoris, y esta combinación le hace sentir más placer, y la verdad que continuo mientras no me diga lo contrario, tanto que me avisa que se va a correr y yo sigo, pues me gusta que con su mano apoyada en mi cabeza me guie, y tras su orgasmo no sabría decir quién de los dos ha disfrutado más. Por mi parte, ha sido mi sesión de cunnilingus que más me ha encantado, ¡si hasta perdí la noción del tiempo que llevaba en el sexo de Belle!.

Belle me sugiere ir a la cama para continuar la sesión, y cualquiera le dice que no. Pero me engaña, pues tras levantarme, aprovecha para agarrar mi pene y llevárselo a la boca para redevolverme el favor, y me quedo en pie desarmado, observando cómo la lengua de Belle se entretiene en el frenillo, el glande, y también en los testículos, para no dejamer ninguna zona exenta de haber recibido placer. A punto de llegar al clímax y por suerte para mí, Belle se levanta y me guía a la cama, poniéndose encima a cuatro patas y ofreciéndome una más que estupenda visión de su trasero y sexo. Ella mira el espejo y empiezo a sospechar de sus intenciones: quiere que continue dándole sexo oral mientras ella contempla en el espejo cómo se lo hago.

Estamos así un buen rato, el suficiente para estando ambos más que listos, Belle me indica de parar y enfundarme ya un preservativo, que lo hace con la boca (otra de sus muchas especialidades) y continuando en la postura de a cuatro, ahora sí la penetro. La noto muy caliente y mis primeras embestidas son lentas, pero al poco rato sus gemidos me exigen más y acelero, apretando fuertemente mis manos en su trasero. Tras la sesión de sexo oral anterior, sé que no voy a aguantar mucho, así que me dejo ir y noto que llego a un orgasmo que me dura bastante, pues incluso después de haberme corrido continuo con mi miembro en el sexo de Belle, penetrando todavía hasta que la erección empieza a aflojar, pero me dura lo suficiente para que Belle disfrute también de su orgasmo . Rendido ante la evidencia que no puedo más, me dejo caer un poco sobre la espalda de Belle, y le beso la nuca, el cuello, y le susurro al oido dándole una y otra vez las gracias por este gran momento, tantas que perdí la cuenta. Ella también me las da a mí, pero me había dejado tan exhausto que apenas le escuché...

De haber acabado aquí la experiencia, la calificaría de diez. Pero aún había más tiempo, así que procuramos disfrutarlo tanto o más. Sin embargo, puede que las prisas nos pudieron, pues ambos teníamos nuestros sexos sensibles al tacto después de la primera relación. Pero eso no impidió disfrutar de buenos momentos, entre los que me quedo con la postura del misionero en la cama, observando cómo los pechos de Belle se movían al compás de mis penetraciones y ella me hacía miradas (esos ojos verdes, que son mi perdición) diciéndome sin mirar que siguiera, y de vuelta al sofá, continuando con los besos y caricias, más pausados pero no menos apasionados, másturbándonos el uno al otro hasta agotar tanto el tiempo como nuestras energías. Cuando terminamos, me recreé con la vista en el cuerpo de Belle, conservándolo en mi mente por si tardo en volver a verlo, pero como volveré a caer en la tentación, seguro que tardaré poco en estar con ella.

Tras la ducha y mientras nos arreglábamos, se notaba que no había prisa alguna, pues de repente comenzamos a charlar de varios temas, intrascendentes pero que no me voy a explayar relatándolos aquí, y así aproveché para conocer más a Belle, que me tenía embobado mientras hablaba y sonreía cuando había alguna anécdota divertida. Pero ya tocaba la despedida: Belle me obsequió con un trozo de chocolate (el segundo placer más dulce, después de su ella) y nos dimos las buenas noches, y aunque ninguno lo dijo pero si se intuyó, también sería un hasta pronto.

Resumen: Cómo ya indicaba el título, Belle es una tentación difícil de evitar y me tiene ganada la partida. Su cuerpo es una delicia y cada vez la encuentro mejor, debe tener un pacto con el diablo para mantenerse así de bien. Ya la primera vez que estuve con ella, sus ojos verdes me impresionaron y creí que con su mirada me mataba. No fue así, y por suerte sigo teniendo la oportunidad de estar con ella, veremos hasta cuanto tiempo...

Saludos y hasta pronto.