Bruna, qué gran manera de empezar la semana

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Barcelona

Apartamento de la escort9
Duración60 minutos
Precio150
PechoTuneado
FumadoraNo
BesosBesa con lengua
FrancésSin
GriegoNo

Bueno, inicio mi segundo relato de experiencias con una de las escorts favoritas de muchos foreros: Bruna. Y antes de empezar, pienso ¿qué puedo contar sobre ella que no se sepa ya? Aún así, vamos a intentarlo y contarlo desde mi punto de vista.

Aprovechando que hoy lunes es festivo, llamé ayer a Bruna para quedar en este día, y no me puso problemas, aunque le había propuesto una hora muy temprana: 12 del mediodía. Me indica dónde está su nuevo piso (no vaya a ser que me equivoque, y vaya al anterior) y llego puntual al lugar. Llamo y me dice esperar cinco minutos, que le concedo (suerte que es festivo, pero sabiendo que Bruna luego lo compensa de sobras, por mi como si quiere media hora,) y cuando me devuelve la llamada y me dice el número y piso, ya me encuentro raudo y veloz en su puerta.

Chica precavida que es Bruna, me abre la puerta tras deshacer los cerrojos de la misma, momento que se me hace largo. Pero allí esta ella: como siempre, una gran sonrisa, un fuerte beso y un "¿cómo estás, cariño?" que me hacen pensar que hoy sí lo voy a pasar bien. Lleva un vestido negro muy favorecedor: no sé que tendrá este color, pero le suele quedar muy bien, idependientemente de la prenda que se trate. Como siempre, ante la pregunta de qué quiero tomar pido agua, y cuando ya la ha traido y me la sirvo sentado en el sofá,  tengo a Bruna a mi lado, colocándome sus piernas encima de las mías y dándome pequeños besos. Ya me conoce bastante (demasiado, incluso) y al preguntarme si quiero ducha, le digo que si es con ella me apetece muchísimo, así que en apenas cinco minutos, ya estamos los dos metidos en la bañera, con agua bien templada, enjabonándonos mútuamente y con los primeros escarceos sexuales, pues Bruna ya le ha dado un par de repasos a mi miembro con su lengua, mientras me miraba de forma lasciva, pero sonriente. Esto promete mucho...

Ya en la cama, es el momento para continuar con los besos en busca de placeres mayores. Aprovecho ahora para llevar yo la iniciativa, y dejo que Bruna esté boca arriba, mientras le voy besando sus pechos, sus pezones, más abajo hasta su vientre y más abajo aún hasta su sexo. Todo muy despacio, disfrutando por mi parte, entreténiendose mi lengua en el sexo de Bruna (que también disfruta) e indicándome ella con breves movimientos donde pasar mi lengua. Bruna no quiere ser menos y también me devuelve el favor, pero estando yo tan caliente, prefiero que lo haga de forma pausada. Pero viendo que va ser difícil aguantar más por mi parte, me pone ya el preservativo y se pone encima mío, y con movimientos de cadera muy fuertes, que acompañamos con besos muy largos, apenas hacen falta unos minutos para llegar al primer orgasmo, disfrutado por la intensidad con que llega.

Toca breve descanso: hablamos sobre los últimos cambios en la vida de cada uno desde la última vez que nos vimos, y de planes futuros que tenemos, ahora que se acerca el verano. Momento que aprovecha su gato persa blanco para subir a la cama (¿qué? ¿pensábais que no iba a salir en el relato?) y aunque a mí no me molesta, pues adoro los gatos, Bruna le riñe y le saca fuera del dormitorio. Ella se disculpa, pero al poco ya estamos iniciando nuevos besos y ella, con sus prodigiosas manos, ya ha logrado que mi pene se ponga erecto por segunda vez. Gracias a su lengua y con mamadas más profundas, termina de dejármelo listo para la segunda relación, que iniciamos en la postura de misionero, en la que combino penetraciones rápidas y profundas, con otras más lentas aprovechando para robarle algunos besos a Bruna. Después, en la postura a cuatro, Bruna me arquea tanto las piernas que la sólo postura ya es una maravilla. Eso, unido a que el espejo de enfrente permite vernos a ambos en esta postura, aumenta aún más nuestra líbido, con lo que yo aumento el ritmo de mis embestidas, Bruna gime y se recosta más en la cama, y cuando no puedo más, me dejo llevar a mi segundo orgasmo. Tras terminar, exhausto pero aún con mi miembro en su vagina, me echó encima de Bruna besándole en la nuca y dándole las gracias por otro gran momento vivido. El sentimiento es mútuo, pues ella también me lo agradece.

En el segundo descanso, tras terminar de beber agua, y con Bruna a mi costado, mi sorpresa se hace mayúscula cuando ella, agarrándome el pene para dejarmelo límpio, logra que este vuelva a ponerse erecto ¡por tercera vez! Ya ha pasado más de una hora de relación, y me comenta Bruna (que no ha dejado en ningún momento de agarrármelo) que qué he tomado para estar así. Yo estaba sin saber qué decir, y finalmente lo he achacado a que por las manañas soy más fogoso. Si he de ser sincero, no estaba para una tercera relación aunque mi miembro parecía decir lo contrario. Además, las dos relaciones habían sido más que satisfactorias: no iba a abusar de la amabilidad de Bruna, así que lo dejamos así, y me anoté mentalmente para el futuro estar más tiempo con Bruna, a ver si tengo suerte y el cuerpo responde como lo hizo durante la mañana de hoy.

Por último, llegó lo que uno nunca quiere: la despedida. Tras una buena ducha para calmar los músculos y bajarme la erección, me despido efusivamente de Bruna (y también de su gato, aunque este poco caso me hace) prometiendo volver tras el verano, esperemos que con ánimos renovados.

Resumen: Cómo ya había avanzado, Bruna nunca falla. Consigue que estés a gusto, te sientas especial, y que el momento con ella se haga tan corto que llegas a dudar si de verdad ya ha pasado más de una hora. Nada más terminar, ya piensas de nuevo en la siguiente cita con ella. Tras lo ocurrido hoy, intentaré que sea por la manaña, pues la experiencia ha sido buenísima, ideal para empezar la semana con buen pie.

Saludos y hasta pronto.